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603. El papa canoniza a los videntes de Fátima

603.   El papa canoniza a los videntes de Fátima.

El papa Francisco, en una ceremonia en Fátima, proclamó santos, este sábado, 13 de mayo, a los dos hermanos pastorcillos, Jacinta y Francisco, a los que junto con su prima Lucía se les apareció la Virgen hace 100 años.
En la Misa de canonización el Pontífice ha centrado su homilía en la esperanza; y nos dijo que Él nos había creado como una esperanza para los demás, una esperanza real y realizable en el estado de vida de cada uno.
Y asimismo añadio:
·        “El cielo activa aquí una auténtica y precisa movilización general contra esa indiferencia que nos enfría el corazón y agrava nuestra miopía. No queremos ser una esperanza abortada”.
Y ha declarado que la Virgen vino a recordarnos la Luz de Dios que mora en nosotros. Y no vino aquí para que se la viera. Para esto tendremos toda la eternidad: a condición de que vayamos al cielo, por supuesto.
Al inicio del acto, el obispo de Leiria-Fátima, António Marto, pidió al papa que inscribiese a Francisco y Jacinta en el libro de los Santos.
Posteriormente, el pontífice leyó la tradicional fórmula de la ceremonia, pero esta vez -de manera excepcional- la leyó en portugués y no en latín.
“Declaramos y definimos como santos a los beatos Francisco y Jacinta Marto, los inscribimos en el Libro de los Santos y establecemos que en toda la Iglesia ellos sean devotamente honrados entre los santos”, proclamó Francisco en portugués.
Durante la procesión que abrió la ceremonia, las reliquias de Francisco y Jacinta, que murieron con 9 y 10 años, se colocaron junto al altar con la imagen de la Virgen. Los relicarios con forma de ampolla de cristal contenían un mechón de pelo de Jacinta y un fragmento de hueso de la costilla de Francisco.
El milagro realizado por la intercesión de Francisco y Jacinta, y que fue aprobado para poder ser santos, es la curación de un niño brasileño. El niño Luca Baptista sufrió una grave lesión cerebral al caer por una ventana en marzo de 2013, cuando tenía 5 años.
Sus padres, João Baptista y Lucila Yuri, procedentes del municipio de Juranda, en el estado de Paraná, rezaron insistentemente a los pastorcillos de Fátima y el niño se recuperó de una manera inexplicable para la ciencia.
Hoy esta familia llevará las ofrendas en la misa que celebrará Francisco en Fátima.
El Santo Padre ha expresado su gratitud a los cientos de miles de personas que llenaban a rebosar la explanada del santuario, y calles cercanas.
También les ha recordado:
·        “Bajo su manto, no se pierden”.
·        “De sus brazos vendrá la esperanza y la paz que necesitan y que yo suplico para todos mis hermanos en el bautismo y en la humanidad, en particular para los enfermos y los discapacitados, los encarcelados y los desocupados, los pobres y los abandonados”.
El Papa argentino ha destacado:
·        “Les he reunido aquí para dar gracias por las innumerables bendiciones que el Cielo ha derramado en estos cien años. Años en los que, desde este Portugal rico en esperanza, y bajo el manto de Luz de la Virgen, las innumerables bendiciones han llegado hasta los cuatro ángulos de la tierra”.
El Santo Padre ha presentado, como un ejemplo para todos, la vida de los nuevos santos Francisco y Jacinta Marto, los niños videntes: “A quienes la Virgen María introdujo en el mar inmenso de la Luz de Dios, para que lo adoraran. De ahí recibían ellos la fuerza para superar las contrariedades y los sufrimientos”.        Al concluir, ha pedido la protección de María: “Para saber descubrir el rostro joven y hermoso de la Iglesia, que resplandece cuando es misionera, acogedora, libre, fiel, pobre de medios y rica de amor”.

Publicada en DIARIO DE ÁVILA Digital   17 de mayo de 2017 


595 400 años con San Vicente de Paúl

595    400 años con San Vicente de Paúl

El Jubileo por los 400 años del Carisma Vicenciano comenzó el 25 de enero de este año, al cumplirse el 400 aniversario de la fundación de los Padres Paúles.
El lema, para estos 12 meses, es:
·        “Fui forastero y me recibiste...”
Hay numerosas y muy diversas iniciativas en el seno de la Familia Vicenciana para celebrar el 400º aniversario en todos los rincones del mundo.
Fue San Vicente de Paúl, que vivió de 1580 a 1660 quien dio vida al carisma que lleva su nombre; y que viven en su, día a día, miles de personas por todo el mundo.
Este carisma está marcado por dos hechos de la vida de este gran Santo:
·        El primero tuvo lugar el 25 de enero de 1617 en Folleville, una pequeña población a un centenar de kilómetros al norte de París. Allí predicó San Vicente un sermón que tuvo como respuesta la confesión general de todos los presentes. Entonces se dio cuenta de las necesidades espirituales de aquellas gentes de campo y también de las carencias de los sacerdotes que los atendían. Este fue el inicio de las “Misiones populares”, tan propias de los Misioneros Paúles, fundados por San Vicente. Y de ahí que el verdadero nombre de esta institución religiosa sea Congregación de la Misión.
El mismo Santo consideró esta fecha del 25 de enero como la de la fundación de la congregación.
·        El otro hecho tuvo lugar en otra localidad cercana a París, en Chatillon des Dombes. Allí ejercía de párroco San Vicente. El domingo 20 de agosto, también de 1617, antes de comenzar la misa, le hablaron de las necesidades de una familia que sufría de enfermedad y de hambre. Su homilía sobre la caridad conmovió tanto al pueblo que aquella familia nunca más volvió a verse en tal necesidad. Aquel impulso de caridad se estructuró en las Cofradías de la Caridad, que son el origen de la caridad y solidaridad organizadas, y que han convertido a San Vicente en el patrono de las organizaciones caritativas católicas.
La Familia Vicenciana abarca hoy:
A los Misioneros Paúles, a las Hijas de la Caridad, a la Asociación internacional de Caridad, a las Juventudes Marianas Vicencianas y a las Misioneros Seglares Vicencianos.
La familia Vicenciana es una de las instituciones con mayor tradición y solera, en España y en el mundo. Está presente en más de 150 países y cuenta con 800.000 socios y más de 1,5 millones de colaboradores.
Las ayudas llegan a más de 30 millones de personas por todo el mundo.
Es Miembro Asociado de la U.N.E.S.C.O., y Consultor Especial en el Consejo Económico y Social de la ONU.
En España, la SSVP a través de su Obra Social ayuda a más de 160.000 personas.
Las personas que forman parte de la SSVP, sus socios, se organizan en grupos denominados históricamente:
·        "Conferencias de San Vicente de Paúl".
Estos grupos tienen dos objetivos fundamentales:
·        La formación, el crecimiento espiritual y la fraternidad de las personas que lo componen.
·        Y la ayuda a las personas más necesitadas.
Entre otros, la SSVP trabaja en España en los siguientes sectores:
·        Familias. Infancia y Juventud. Personas Mayores.
·        Indigentes, menesterosos, drogadictos, enfermos del sida, sin techo, casa de acogida para mujeres.  
El Superior padre Tomáz Mavric nos dice:
·        “San Vicente de Paúl es un Místico de la Caridad…”
“Les invito a vivir el carisma que Vicente nos dejó… que podamos redescubrir, mantener y desarrollar la dimensión mística de nuestro carisma, siguiendo la inspiración del Fundador.
“La Familia Vicentina es un regalo de Dios… Tenemos que seguir  creciendo como tal, a fin de que podamos realizar mejor nuestra misión junto a los pobres. Trabajar como familia nos hizo conocernos mejor, descubrir dones, profundizar nuestra intimidad con Jesús, María y santos y beatos de la Familia Vicentina, permitiéndonos mirar con esperanza rumbo al futuro”.
Que Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, patrona de la institución, interceda y nos guíe a todos en el camino de la verdad, del bien, de la justicia, de la paz y de la solidaridad.
                                
Publicada en DIARIO DE ÁVILA Digital   30 de mayo de 2017            Principio del formulario

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574 La sal de la tierra

574   La sal de la tierra

“Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente”:
·        Estas palabras que en aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos, hoy nos las dice a nosotros, a todos, también a esos vagos que toda su vida la dedican al recreo y al disfrute personal y a esos otros que viven permanentemente para hacer el mal.
En este mundo que se descompone, que se olvida de su dignidad, en este mundo que en la práctica rehúye de la sublimidad de su ser y que habita habitualmente en las cloacas de la inmundicia, tiene que haber personas que sean sal para que la humanidad pueda recobrar su sabor, su esencia, su salud.
“Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte”:
·        Tú, y yo, y aquel otro, y aquel despistado; todos hemos de ser luz:
Luz que alumbre, luz que brille, luz que sea útil; luz en un mundo como el nuestro lleno de tinieblas, de incertidumbres, de túneles, de oscuridades inverosímiles y ciertamente siniestras.
“Tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa”:
·        Los hogares, las familias, las asociaciones y las instituciones necesitan esa vela que alumbra y da calor, esa vela que  hace posible que la cordialidad, la amabilidad, la acogida sean una realidad y se pueda respirar el aire puro de la concordia, de la paz, de la sana convivencia.
“Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo”.
·        Las buenas obras, la positividad, el buen ambiente, la sociabilidad, las disposiciones para vivir por y para los demás, la ayuda mutua, son características importantes para que se vivan en este mundo nuestro: desgajado, roto, manipulado. Mundo que ha hecho que las desgracias: guerras, esclavitud, corrupción, afán de poder y de tener, ocupen el lugar prioritario. Y mientras el ser humano olvidado. Y Dios olvidado. Y unos y otros deambulando entre impostores y entre desgraciados; impostores y desgraciados que cohabitan en un mundo que acabará haciéndose imposible a menos que cada uno de nosotros pongamos de nuestra parte en el afán común de reconstruir la sociedad, a base de: talento, audacia y de los dones que de Dios hemos recibido.


Publicada en DIARIO DE ÁVILA Digital   16 de noviembre de 2016


Publicada en “Cartas al Director, Tu voz en la red” Digital 
18 de diciembre de 2016

572 El entusiasmo de su vibrante felicidad.

572   El entusiasmo de su vibrante felicidad.

En este mes de noviembre de Santos y difuntos quiero escribir brevemente sobre la santidad, un tema trascendente e importantísimo pero desconocido para muchos, incluso para muchos cristianos.
De los Santos que he conocido por diversos motivos y de diversas formas.
·        He conocido más de cerca a:
San Josemaría, San Juan Pablo II y Beato Álvaro.
·        He conocido por su doctrina:
Beato Lolo, Santa Teresita de Lisieux y Santa Teresa de Calcuta.
·        He conocido como Santos anónimos:
·        Mis Padres: Antonio y Micaela; mis tías: Pastora, Asunción y Anita; laicos del Opus Dei: Paco Romero y Diego Peláez; sacerdotes del Opus Dei: Juan Ramón López y Ramón Romera; sacerdote Paul: Padre Conde; sacerdote Salesiano: Jesús Amable; ama de casa: Antoñita Moreno; y laico devoto de la santísima Virgen: José Luis del Río Moreno.
En todos he descubierto:
·        El entusiasmo continuo de una vida vibrante.
·        La entrega a Dios y a los demás.
·        Y la aceptación plena: del dolor, del sacrificio y de las contrariedades de cada día.
Y ante todo siempre un remedio, la virtud:
·        La alegría, la felicidad, el optimismo, la ternura, la fe, la paciencia, la fortaleza, la coherencia, la honestidad, la lealtad, la limpieza espiritual, la esperanza, la serenidad, la fidelidad al magisterio, la práctica de los sacramentos y la delicada y constante atención corporal y espiritual a los demás.
La vivencia más intensa con Dios hace que estas personas sepan ser más sacrificadas, sepan vivir aceptando todas las dificultades, contratiempo y contradicciones.
Los decaimientos, las tristezas, los desánimos, los pesimismos y los desalientos son propios de las personas que viven en la oscuridad de un horizonte alejado de las realidades divinas.
Muchas personas en este mundo tienen fe pero se crean en muchas ocasiones obstáculos: reales o no, y ello es debido al egoísmo, a la soberbia, al pensar demasiado en uno mismo; y ello les hace caer y al caer se olvidan de Dios o les hace vivir distraídos, sin compromisos. Todo esto origina que el horizonte de sus vidas se diluya en un escenario: infértil, ineficaz e infecundo.
Por lo tanto una meta para todos, la de vivir con la audacia generosa de los Santos y con la valentía de esos héroes de Dios que ya ocupan la tribuna de honor en el celestial paraíso. Allí en ese lugar en donde Dios “juega” el divino juego de la eterna e infinita felicidad; y “juega” el juego de alcanzar, para todos, un amor sobreabundante y sin período de caducidad.
Ánimo en la cola de la santidad estamos los primeros, pero por nuestra apatía y por nuestra dejadez podemos quedar los últimos.
Quedar los últimos en el amor es, para el ser humano, una triste y desalentadora desgracia.

Publicada en DIARIO DE ÁVILA Digital   28 de noviembre de 2016

Publicada en “Cartas al Director, Tu voz en la red” Digital 
7 de diciembre de 2016


539 Acariciando el alma

539   Acariciando el alma

A la Santa Madre Teresa de Calcuta le gustaba decir refiriéndose al trato con los demás allí en Calcuta: “Tal vez no hablo su idioma, pero al menos les puedo sonreír”.
Recuerdo una anécdota de la Madre Teresa que me conmovió, en una ocasión, -cuenta ella- se encontró con una mujer muy enferma, moribunda. Madre Teresa, al verla en ese estado, sabía que no podía ya hacer nada por ella; y la cogió en sus brazos con ternura y le decía al oído, delicadamente: “Te quiero” “Te quiero” y aquella mujer sonreía e insistía, apenas sin fuerzas, dígamelo usted otra vez, y la Madre Teresa repetía: “Te quiero” “Te quiero” y en un breve tiempo, mirando a la Madre Teresa, murió.
Murió acompañada de aquel fuerte abrazo de la Madre Teresa y de ese “Te quiero” continuado y lleno de cariño. Quizás a aquella mujer hacia muchos, muchos años que nadie le había dicho te quiero. La Santa le hizo ese último y gran regalo y la mujer le regaló el amable destello de su fugaz sonrisa. Y dice la Santa: murió, pero dentro de su extrema situación lo hizo dulcemente, en paz y con un ligero atisbo de felicidad.
La dulzura, las caricias, el trato amable, el cariño con la gente, la delicadeza con los demás, la simpatía, el afecto, la ternura, los gestos suaves. Toda esta armonía placentera ha de formar parte de nuestro trato habitual con los demás. Habrá mucha gente a lo largo de nuestras vidas que tratemos muy poco; pero siempre se podrán llevar, como un regalo nuestro: una dulce sonrisa, una palabra amable, un detalle de cariño; o por el contrario se podrá llevar un reproche o un exabrupto o una palabra de desprecio o la frialdad de nuestra indiferencia.
El papa Francisco, qué vive utilizando como valioso instrumento con los demás la amabilidad y la delicadeza, nos dice insistentemente que tenemos que llevar a cabo la revolución de la ternura. Una revolución de la que tan necesitada esta nuestra sociedad.
Hoy por desgracia hacemos que la convivencia sea difícil, desagradable, ineficaz y, en muchas ocasiones, violenta. Y esto sucede: en la familia, entre los vecinos, en el lugar de trabajo, en las reuniones de diversión. En muchas ocasiones acaba apareciendo: la complicación, el desacuerdo, la palabra malsonante, el insulto, las voces que rompen el diálogo y la cordura.
San Josemaría decía que, en algunas ocasiones, la caridad más que en dar estaba en comprender. Comprender algunas veces es muy difícil, otras veces lamentablemente casi imposible.
Y los obstáculos son principalmente: el egoísmo, el orgullo, la soberbia … Y al no querer comprender, el dialogo se enturbia, la convivencia se obstaculiza y las relaciones se rompen.
Y se distancian los hermanos, y se distancian los compañeros de trabajo, y se distancian las familias, y se distancian los más allegados; y se pierde el cariño, y se pierde la delicadeza en el trato, y se pierde el diálogo y el respeto. Y se llega: a actitudes groseras, a actitudes agresivas y a actitudes violentas, y aquí hago referencia a pequeñas sociedades; si esto pasa en sociedades de multitudes se llega: a la falta de entendimiento, al caos social, a la desunión, a la guerra y a la muerte.
Cuando se enfrían las relaciones entre las personas, cuando se enturbia el ambiente aparece la discordia y se diluye la paz. Y aparece el odio. Y vienen los enfrentamientos, las disputadas y la violencia callejera.
Por eso es imprescindible hacer caso del consejo de los Santos y de los humildes; hacer caso de aquellas personas que han sabido vivir con cariño la fraternidad, la concordia y el amor.
Hagamos caso al inigualable mensaje de la Madre Teresa de Calcuta que el día cuatro de septiembre fue canonizada por el papa Francisco. La Madre Teresa vivía con extrema plenitud el lenguaje del amor, y por eso incluso en las circunstancias más desfavorables encontraba ocasiones para entregarse a los demás. Francisco y Teresa son “héroes” en un mundo corrupto, usurero, materialista, lujurioso, desleal, egoísta y consumista. Un mundo que tan alejado esta de la dignidad, de la grandeza y del verdadero misterio y significado del ser humano.
¡Pero ese mundo! ¡Ese mundo podrido y envenenado! ¡Ese mundo tuyo y  mío! hemos de cambiarlo, para que -en él- efectivamente se pueda vivir: la revolución de la ternura, el lenguaje del amor y la cultura de la generosidad.

Publicada en DIARIO DE ÁVILA Digital   15 de septiembre de 2016

Publicada en “Cartas al Director, Tu voz en la red” Digital 
17  septiembre de 2016.


528 Canonización de Teresa de Calcuta

528   Canonización de Teresa de Calcuta  

En la plaza de San Pedro, este histórico 4 de septiembre se sentía un especial ambiente de amor alegre y de hermandad fecunda.
Más de 120.000 fieles acudieron a la ceremonia de canonización de Teresa de Calcuta.
Desde Castellón. España, y después de un viaje de más de 16 horas conduciendo, llegó el Padre Alex con algunos miembros de su parroquia. Y nos dice:
·        Yo soy sacerdote gracias a Teresa de Calcuta, su labor me tocó el corazón y fui a Calcuta:
“Y encontré una escuela de misericordia”.
Yo diría que también encontró:
·        “Un muy fresco manantial de puro y cristalino amor”.
Afirmaba San Juan Pablo II en su homilía de la misa de beatificación de la Madre Teresa, que tuvo lugar el 19 de octubre del año 2003 en la Plaza de San Pedro:
·        “Veneremos a esta pequeña mujer enamorada de Dios, humilde mensajera del Evangelio e infatigable bienhechora de la humanidad. Honremos en ella a una de las personalidades más relevantes de nuestra época. Acojamos su mensaje y sigamos su ejemplo”. 
La Madre Teresa de Calcuta es: “Una sanadora herida”:
·        “Por miles, los considerados "intocables", mueren en las calles de Calcuta a la vista de todos y sin asistencia de nadie. Pero una mujer diminuta y sin otros medios que sus propios brazos y su sonrisa, no quiso pasar de largo”.
Y dice el Papa Francisco en la homilía de la canonización:
·        “¿Quién comprende lo que Dios quiere? (Sb 9,13). Este interrogante del libro de la Sabiduría, que hemos escuchado, nos presenta nuestra vida como un misterio, cuya clave de interpretación no poseemos. Los protagonistas de la historia son siempre dos: por un lado, Dios; y por otro, los hombres”.
En muchas ocasiones, los profetas anunciaron lo que le agrada al Señor. Su mensaje encuentra una síntesis admirable en la expresión:
·        “Misericordia quiero y no sacrificios” (Os 6,6; Mt 9,13).
El Papa nos repite estas profundas palabras del apóstol Pablo:
·        “He experimentado gran gozo y consuelo por tu amor, ya que, gracias a ti, los corazones de los creyentes han encontrado alivio” (Flm 1,7).
Y continúa: Cuántos corazones confortan los voluntarios. Cuántas manos sostienen; cuántas lágrimas secan; cuánto amor derraman en el servicio escondido, humilde y desinteresado. Este loable servicio da voz a la fe. ¡Da voz a la fe! y expresa la misericordia del Padre que está cerca de quien pasa necesidad.
Y cada uno de nosotros puede decir como Teresa:
·        “Igual que el Señor ha venido a mi encuentro y se ha inclinado sobre mí en el momento de necesidad, así también yo salgo al encuentro de él y me inclino sobre quienes han perdido la fe o viven como si Dios no existiera, sobre los jóvenes sin valores e ideales, sobre las familias en crisis, sobre los enfermos y los encarcelados, sobre los refugiados e inmigrantes, sobre los débiles e indefensos en el cuerpo y en el espíritu, sobre los menores abandonados a sí mismos, como también sobre los ancianos dejados solos”.
Teresa, se ha comprometido también en la defensa de la vida proclamando incesantemente que:
·        “El no nacido es el más débil, el más pequeño, el más pobre”.
Teresa, ha hecho sentir su voz a los poderosos de la tierra, para que reconocieran sus culpas ante los crímenes. ¡Ante los crímenes! de la pobreza creada por ellos mismos.
La misericordia ha sido para ella:
·        La «sal» que daba sabor a cada obra suya.
·        Y la «luz» que iluminaba las tinieblas de los que no tenían ni siquiera lágrimas para llorar. Para llorar su pobreza y sufrimiento.
Su misión en las periferias de las ciudades y en las periferias existenciales permanece en nuestros días como testimonio elocuente de la cercanía de Dios hacia los más pobres entre los pobres.
Esta incansable trabajadora de la misericordia nos ayude a comprender cada vez más que nuestro único criterio de acción es el amor gratuito, libre de toda ideología y de todo vínculo y derramado sobre todos sin distinción de lengua, cultura, raza o religión.
A Madre Teresa le gustaba decir:
·        “Tal vez no hablo su idioma, pero al menos les puedo sonreír”.
Llevemos en el corazón su sonrisa y entreguémosla a todos los que encontremos en nuestro camino, especialmente a los que sufren. Abriremos así horizontes de alegría y esperanza a toda esa humanidad desanimada y necesitada de comprensión y ternura.

Publicada en “Cartas al Director, Tu voz en la red” Digital 
10 de septiembre de 2016.



436 De lo sublime a lo excelso.

436   De lo sublime a lo excelso.

A través de José Luis Martín Descalzo, he encontrado una joya vivencial, humana y espiritual y la he tratado con cuidadoso esmero, delicadamente, con finura; para lograr hacer de ella: una filigrana de arte, un testimonio, un mensaje, un fuego, una luz… y esto, paciente y amorosamente, he conseguido; y yo humildemente, calladamente, hoy y ahora, se lo ofrezco:
Por qué amas tanto a San Francisco le preguntaron…. y respondió:
·        “Lo amo porque su alma, a fuerza de amar, ha vencido a la realidad”.
San Francisco había encontrado el secreto:
·        “Había transformado: el hambre, el frío, la enfermedad, el desprecio, la injusticia y la fealdad, en un sueño tangible, alborozado y feliz; y más verdadero que la misma verdad”.
Para San Francisco, la "piedra filosofal" no era algo inaccesible, algo fuera del alcance del hombre:
·        Para San Francisco la piedra filosofal era su propio corazón.
Así, por este místico milagro, es como él:
·        Sometió la realidad, libero al hombre de la fatalidad y transformo en él toda carne en espíritu.
En la vida hay, efectivamente, dos realidades: superpuestas y yuxtapuestas:
·        Hay dos realidades: una efímera y otra eterna.
Y la mayor parte de los humanos sólo ven la más superficial.
Acercaos a un hospital.
Entrad en una sala con cinco enfermos afectados de la misma dolencia. Seguramente encontraréis:
·        A tres de ellos acorralados por su propia enfermedad.
·        A uno, resignado a ella.
·        A otro, sereno y quizá radiante.
o   ¿Cómo? A fuerza de alma.
O preguntaos por qué dos oficinistas, con el mismo sueldo:
·        Uno vive feliz y sin apuros.
·        Y al otro no le llega la respiración al cuello.
Y es que, la piedra filosofal existe. No es un sueño romántico.
¿Que cómo es? Cada uno debe encontrar la suya propia.
Podrían servir algunos de estos consejos:
·        El primero y el más importante es tener un gran ideal.
·        Tener fe en el futuro y confianza en la vida.
·        Asumir cada día los problemas de hoy; y no ponernos, anticipadamente, a sufrir por los que podrían, tal vez, llegar.
·        Decidirnos a vivir pensando mucho más en lo positivo y bueno que tenemos que en las zonas negras.
·        Creer firmemente en el prójimo; y preferir ser engañado una vez por él a pasarnos toda la vida desconfiando de todos.
·        Dedicarse más a los problemas del prójimo que a los propios.
·        Amar sin preguntarse si nos lo agradecerán.
o   A la larga, incluso en este mundo, el amor acaba funcionando.
·        Colgar cada noche en el perchero las preocupaciones del día.
·        Sonreír, aunque no se tengan ganas.
o   Sonreír, sobre todo, si un día se debe decir algo amargo.
·        Aprender de los niños, aprender de la gente sencilla, aprender de los humildes, aprender de los santos.
·        Dar tiempo al tiempo, pacientemente, sabiendo que las personas como las  frutas maduran lentamente.
·        No ser demasiado ambiciosos.
Querer pocas y buenas cosas y quererlas apasionadamente.
Y ambicionar siempre y por encima de todo:
o   El bien, la verdad, la paz, la armonía, la sencillez…
·        Recordar muchas veces al día que tenemos espíritu y alma; y alimentarla, al menos, como alimentamos el cuerpo.
·        Hacer, si se puede, un trabajo que amemos, que nos haga felices:
o    O si no, al menos, amar lo que tenemos que hacer.
·        Descubrir que casi siempre los disgustos que nos llevamos son mayores que los motivos que los causaron.
·        Tener objetivos y metas importantes: Luchar por ellos.
o   Cuando nos cansemos: ¡Seguir luchando!
o   Y seguir de nuevo cuando nos cansemos de seguir.
·        Descubrir que es Dios el que nos hará felices, porque Él y no otro es esa piedra filosofal.
 
Publicada en DIARIO DE ÁVILA Digital   15 de abril de 2016

Publicada en “Cartas al Director, Tu voz en la red” Digital  18 de abril  2016

Publicado en La Nueva EspañaPrensa Asturiana. Digital.   29 abril 2016