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539. El chiquito más grande.

539.  El chiquito más grande.

España despertó el 11 de noviembre consternada al conocer la triste noticia de que Chiquito de la Calzada había fallecido. Fue uno de los grandes humoristas que universalizó el lenguaje más español y andaluz, e incluso le dio un toque muy, pero que muy especial.
El episodio que mejor retrata la grandeza, y la profunda y delicada humanidad de Chiquito de la Calzada lo marca uno de los últimos deseos de un chico con Síndrome de Down. Se trataba de Jesús Sarria, hermano de Manolo Sarria, el “lintenna” del Dúo Sacapuntas.
Cumplidos los 31 años, a Jesús le quedaba poco tiempo para morir y la familia le preguntó si quería cumplir algún sueño.
Entonces, Chiquito de la Calzada ya era conocido en todas partes y no había español que no tuviera “un fistro”, “un hasta luego Lucas” o “un cómorrrrlll” en la punta de la lengua.
·        Jesús quería conocer en persona a Chiquito.
No hizo falta más que una llamada de Manolo Sarria para que se presentara en su casa. Durante media hora en que estuvieron a solas, no dejó de contar chascarrillos, anécdotas de las películas y chistes.
Según ha contado el propio Manolo Sarria:
·        Las carcajadas de Jesús, se oían en toda la casa.
Estaba feliz, pletórico, por haber conocido a uno de sus artistas favoritos.
Al día siguiente, Jesús murió. ¡Pero lo hizo feliz por haber vivido tan grata visita!
Chiquito a su vez nos dejó también y miles de personas pudieron despedirse de él en la capilla ardiente que la familia quiso ubicar en la Diputación de Málaga.
Numerosos políticos y rostros conocidos se acercaron a dar el último adiós:
·        A él que ha sido uno de los más insignes: “Embajadores de España”.
A la despedida se sumaron miles de españoles.
Tras la muerte de Chiquito se organizó el acto y fueron momentos cargados de emoción y que dieron paso a una jornada llena de sentimientos, con horas llenas de cariño y tristeza para los familiares de Gregorio Sánchez y su mujer fallecida, Pepita.
Su hermano a su vez nos recordó:
·        “Su gracia innata, su forma de hablar tan personal y su buen humor”.
Durante la tarde el goteo de gente se intensificó. Familias completas con sus hijos pequeños, personas mayores, grupos de jóvenes... Nadie quiso quedarse sin despedir al que tantos buenos momentos les había dado.
La clase política andaluza asistió a este emotivo encuentro.
El presidente regional del PP dijo que representaba:
·        “La bondad, humildad, sacrificio y buen hacer.
El alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre resaltó:
·        “Llevó a su tierra y a todos en el corazón, después de que el éxito le llegara pasados los 60 años”.
El presidente de la Diputación, Elías Bendodo.
·        “Hoy perdemos a una persona y a un artista muy querido y apreciado”.
·        “Perdemos a un trabajador incansable que nos hacía sonreír y que arrancaba las carcajadas de todos los españoles, y lo hacía con inigualable humor”.
·        “Y perdemos a un malagueño ejemplar del que todos nos sentíamos orgullosos”
La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, sentenció:
·        “Un hombre que se hizo a sí mismo, que luchó y peleó. Un malagueño de pro.”
Los que más estuvieron con él, acompañándole durante su carrera profesional, como Morta o su amigo Manolo Sarriá, aseguraron que esa forma de ser le hizo ganarse el cariño de todos, era la esencia de Chiquito. Sin embargo, hace un lustro, tras la pérdida de su mujer Pepita, se había apagado.
E indicó Sarriá:
·        “Al fin está con su Pepita en el Cielo”
En la despedida se celebró una Misa en San Pablo, la iglesia de su barrio: “La Trinidad”. Allí Gregorio Sánchez nació.
Los restos de su mujer, que falleció hace cinco años, reposan en los columbarios de la Cofradía del Cautivo y las cenizas de Chiquito también serán depositadas allí.
Al "genio", a la figura artística, al mito del humor, al grande, a la persona humana: "Gracias Chiquito”.
·        Sabemos que desde el Cielo: En ese dichoso y eterno vergel. Junto a Pepita: tu gran amor, y a tu Señor Cautivo; nos harás sonreír siempre".


Publicada en Diario JAÉN    20 de noviembre de 2017



409 Gaspar, un apuesto comerciante.

409   Gaspar, un apuesto comerciante.

Relatos de familia.
En estos días en Sevilla a fallecido un iliturgitano centenario. Nació el 6 de enero de 1915. Casi toda su vida la pasó en Andújar, en donde tambien quiso ser enterrado en el panteón familiar junto a su querida esposa Asunción. Vivió en el lugar que antes se denominaba “Peso de la harina”. Confluencia de la calle Ollerías con la calle del Ayuntamiento. Allí regentaba un comercio en una casa de abolengo que aún pervive por su carácter de edificio de interés urbanístico.
Gaspar Suárez Úbeda era un apuesto caballero de muy buena presencia y con grandes dotes de comerciante. Su establecimiento en fechas de regalos se especializó en juguetes y en figuras y casitas para Belenes. Durante la Navidad, el lugar, era un hervidero de niños que entraban y salían, pues veían aquello con el entusiasmo propio de esa edad en la que se conjugaba la inocencia y la candidez con el afán de poseer aquellos “valiosos” juguetes, entonces un tesoro, que le traerían los Reyes Magos. En aquellos tiempos, habló de hace 40, 50 o 60 años las jugueterías no eran lo que son hoy, ni tampoco por supuesto los juguetes.
Sus sobrinos, nosotros, los hijos de Micaela y Pastora esperábamos también ansiosos aquellas fechas para ver aquel decorado mágico de juguetes de todo tipo, entrábamos en la tienda y disfrutábamos, mientras el tío Gaspar lógicamente se ponía nervioso por nuestras travesuras. Él no daba abasto para atender a los clientes y a los pegajosos sobrinos.
Durante las tradicionales fiestas de la Virgen de la Cabeza el Sr. Gaspar; tan querido por vecinos, familiares y amigos; para la venta llenaba su establecimiento de recuerdos de la fiesta, de imágenes de la Virgen de la Cabeza, de estadales y todo tipo de objetos devotos y festivos que alegraban aquellas celebraciones centenarias. Con elegancia y buen hacer Gaspar Suárez atendía a la clientela que disfrutaba contemplando aquellos objetos que eran vivos recuerdos de Andújar, su Virgen Morenita y su Santuario lleno de historia y grandeza.
Recuerdo a la tita Antonia, su hermana, preparar con devoción y cariño aquellos estadales que llevarían la devoción a la Virgen de la Cabeza por lejanos lugares. En esta labor toda la familia colaboraba. Era un continuo fluir entre: la devoción, el trabajo y el cariño. Todo era importante.
Otro momento significativo para la familia Gutiérrez Amaro era cuando íbamos a ver las Procesiones de Semana Santa o el desfile de las cofradías de la Romería, a aquella casa de fascinantes entresijos y de infinidad de recovecos.
Lo hacíamos en aquellos balcones en los que no nos perdíamos detalle. Unos estaban más bajos otros más elevados, unos a una calle otros a otra, todo se contemplaba desde allí. Era como estar en el cielo y con las mejores vistas.
Los muebles, los enseres, los patios, todo en aquella casa era especial y como niños curiosos y juguetones nos gustaba mirarlo todo, tocarlo todo, hasta sentir allí el fondo de nuestro espíritu aventurero.
Y mientras el tío Gaspar que no se fiaba de nuestras aventuras nos dejaba hacer pero con la debida cautela. Siempre nos trató con cariño, sabiendo que por nuestras venas bulliciosas e inquietas corría la misma sangre que por la de su querida y amada Asunción.
¡Gaspar! Cuantos recuerdos que ya se pierden en el tiempo, pues de tu jubilación hace ya más de 35 años. Él estaba casado con Asunción Amaro, una distinguida y cordial Señora, maestra ella, a la que los alumnos querían, respetaban y admiraban. El matrimonio tuvo cuatro hijos y de ese fruto fecundo vinieron al mundo posteriormente nietos y bisnietos que fueron la alegría de la familia.
Con el enjambre de virtudes de los esposos, en los años 50, Gaspar y Asunción formaron un hogar feliz, un hogar cristiano en donde se vivía con disposición y frescura el amor, en un cada dia no ausente de dificultades.
Gaspar, mi tío Gaspar, ha vivido largos años rodeado siempre del amor de los suyos y del cariño de todos. Gaspar, te hemos querido, y tú con tu vida sencilla has dado respuesta, día a día, a las exigencias de cada momento.
Allí en Sevilla, ciudad festiva, ciudad Mariana, viviste tus últimos años.
Y con la esperanza de quien sabe a dónde va, nos dijiste adiós, o más bien hasta luego, o mejor aún hasta pronto.
Porque fugaz es el tiempo y larga la eternidad; esa eternidad que disfrutaras junto a tu querida, amada y dulce Asunción y junto a Dios fuente inagotable de un amor infinito que siempre nos llena de grandezas.

Publicada en “Cartas al Director, Tu voz en la red” Digital 6  abril de 2015 

Publicada en Diario JAÉN  6 mayo de 2015 


377 La cordial amabilidad de Paco Bellido.

377  La cordial amabilidad de Paco Bellido.

La trayectoria en nuestra tierra de Andújar de Paco Bellido es el ejemplo de una vida sencilla, en la que no existen grandes acontecimientos, ni cosas llamativas, ni truenos espectaculares.
Paco Bellido es sinónimo de cordialidad, de tierna amabilidad, de vida familiar, de trabajo continuo y responsable, de cariño hacia todos, de diálogo ameno y llano. Todos los que lo conocimos podemos verificar la ejemplar sencillez de una vida vivida con optimismo y cara a los demás. Paco vivía enamorado de la vida; enamorado: de Andújar, de sus gentes, de su sierra y de su querida Virgen de la Cabeza.
El era un hombre de fe y esa fe sustentaba su vida; por eso sabía que Pastora, su amada Pastora ya estaba en el paraíso viviendo la celestial y cósmica vivencia de un amor humano y divino, que además vivía en plenitud y junto a su Dios.
El colorido de los cirios de la fábrica familiar de velas, el olor de los mismos, el entramado de esa fábrica peculiar, el trabajo a diario, alli durante años y años, dieron a su vida una peculiar forma de ser.
Paco llevaba encendido en su alma ese cirio que ocupaba toda su vida y de ese fuego, de esa luz, surge ese manantial de vida que hace que los que le rodeaban se sintieran queridos.
Sus hijos y sus nietos y bisnietos lo han querido y lo quieren; lo quieren pues ha dejado en ellos: el sello de la honestidad cordial, el sello de la sencillez vivificadora, el sello del cariño callado pero efectivo.
Paco, en el cielo no te faltarán: ni los cirios, ni tú amada Pastora, ni tus padres y hermanos, ni esa copita cordial, ni tu tierra de Andújar y aún menos tú Virgen de la Cabeza.
Allí Ella es la Reina y con su celestial realeza estará llenando de paz toda tu alma.

Publicada en “Cartas al Director, Tu voz en la red” Digital  9 diciembre de 2014 

Publicada en Diario JAÉN    12 diciembre de 2014 



102 Con “Aragonés” en el cielo y “Simeone” pisando tierra.

102   Con “Aragonés” en el cielo y “Simeone” pisando tierra.

Soy del Atlético Madrid desde hace 45 años y aún recuerdo vivamente aquella otra final del año 1974, yo entonces estudiaba Ingeniería Técnica en Jaén y allí en casa de mi querido amigo Antonio Morales Gómez-Caminero una persona muy querida en Jaén por sus cualidades humanas y espirituales, hermano de Pedro Morales que fue director de este periódico: Diario Jaén, allí en compañía de Loli su esposa y de Rafael su cuñado pude ver aquel partido y sentí por primera vez con intensidad la tristeza de la derrota, faltaba un minuto para la gran victoria y todo se esfumó, el Bayern de Múnich empató el partido y después en el partido de desempate, en aquella época no había prórroga ni penalties en esta final, ganó el Bayern marcando 4 goles a 0. El gol del Atlético del primer partido lo marcó, de falta directa, el inolvidable y muy querido en toda España: Luis Aragonés, llamado también: "El sabio de Hortaleza". Por haber nacido en ese barrio de Madrid.
La grandeza del fútbol viene de muchos factores pero a veces las grandes gestas no vienen de la élite del fútbol mundial sino que viene de los equipos más modestos. De los ocho equipos que llegaron a cuartos de final de la champion esta temporada el presupuesto más bajo lo tenía el Atlético de Madrid. Presupuesto del Real Madrid 518 millones €, presupuestos del Atlético Madrid 120 millones euros; con el presupuesto del Real Madrid se sacan 4,316666666666667 equipos del Atlético Madrid. Otro dato, de los 8 que llegaron a los cuartos el presupuesto anterior más bajo al del Atlético Madrid es el del Borussia Dortmund con 256 millones € más del doble que el del atlético. Otro dato El jugador más rico del mundo es Cristiano Ronaldo, por delante de Lionel Messi según la “lista Goal”, el delantero del Real Madrid, tiene un patrimonio estimado de 148 millones de euros. Indiscutiblemente las diferencias entre el Real Madrid y Atlético Madrid son evidentes desde el punto de vista financiero. Podemos decir que los dos no juegan con las mismas zapatillas. Hay aficionados futbolísticos que le gusta estar mejor con la clase pudiente que viaja en limussina y hay quien le gusta más la clase media y viajar en un utilitario más de andar por casa. No quiero con esto desmerecer indiscutiblemente la trayectoria impresionante del posiblemente mejor equipo del mundo, pero también hay que valorar y mucho que un equipo con las características mencionadas como el Atlético se enfrente, en esta final, tan dignamente a ese: "Portentoso magnate del fútbol mundial". Tuvo que llegar el minuto 93 para que el Real Madrid marcara, el Atlético había marcado antes, por lo tanto se ve que las “impecables zapatillas” del gran campeón sudaron hasta conseguir doblegar a las “chanclas Atléticas”. También quiero hacer un análisis valorativo, no crítico, del palco presidencial: el Presidente del Atlético de Madrid: Sr. Cerezo estaba junto a la Reina Sofía, el Presidente del Real Madrid: Sr. Florentino Pérez estaba con el Presidente Rajoy; en el momento en el que el Real Madrid marca su segundo gol el ex Presidente Sr. Aznar también alargó su mano para felicitar con agrado y emotivamente al Sr. Florentino Pérez. La Reina galantemente ofrece su compañía al fútbol de clase media, económicamente hablando; y el poder político y financiero junto al poder deportivo o lo que es lo mismo la riqueza junto a la riqueza.
Al terminar el partido Simeone en el vestuario les dijo a sus jugadores: "aquí no se derrama ni una lágrima" todos hemos de estar orgullosos. Mi aportación es que el Atlético hoy no ha perdido, y que ésta es la grandeza del fútbol, que un equipo modesto alcance esta gesta, la gesta de haber podido jugar esta final y haberlo hecho con talento y con gallardía; y de haber además sabido perder con sencilla honestidad. El Atlético no ganará nunca: “ni el balón, ni la bota de oro”; pero recogeremos con orgulloso la: “chancleta de plata” que quizás se pueda crear para galardonar la constancia y el empuje de otros muchos jugadores de equipos que no pertenecen a la primera fila de la élite mundial.



Publicada en “Cartas al Director, Tu voz en la red” Digital 26 de mayo de 2014

304 Las madres nuestro gran tesoro.

304   Micaela: mi madre, nació en Andújar
      Las madres nuestro gran tesoro.

Micaela: mi madre, nació en Andújar, el año 1928, el 27 de junio, en el día del Perpetuo Socorro; siempre vivió en Andújar, Jaén, Andalucía, excepto los largos periodos de enfermedad. Murió en Madrid, un 13 de diciembre, día de Santa Lucia de 1976; tenía 48 años. Ese día, festividad de la patrona de los ciegos, ella vio la Luz: una gran Luz. ¡Quizás por la fuerza de su gran amor! ¡Quizás fue por ello! Su corazón se paró; se paró de golpe, en un instante tan breve como eterno, en un instante que fue combinación – explicable o no- entre lo fatídico y lo glorioso. De profesión estanquera, estanquera de las que nunca fumó, era además: esposa y madre de 6 hijos, todos iliturgitanos. Cuando ella murió sus hijos teníamos: 7, 16, 19, 21, 23 y 24 años. Era una Cristiana, devota de la Virgen de la Cabeza y siempre muy cercana a los pobres y a los enfermos; sencilla, alegre, cordial y amante de la vida y de la Vida. A todos sus hijos nos inculco: la belleza, la grandeza y la majestad de un Jesús que nos ama. Un día, ya mencionado, Dios se fijo en ella, y ese día, ese su querido y amado Dios: se la llevo, se la llevo con ternura, pero se la llevo y ello dejo en nosotros: una lágrima y un triste y largo suspiro; suspiro que en muchos momentos pareció eterno. Hoy los dos: Mi padre y ella, han alcanzado ya las refrescantes praderas del vivir eterno, la Jerusalén celestial, la galaxia mas indescriptible y más deseada de un cosmos para nosotros absolutamente desconocido; ellos están allí, donde la Esperanza se funde en perfecta armonía con la Fe y el Amor; es la sublime perfección del enlace trinitario de las 3 virtudes; ellos, están -llenos de gozo- en el privilegiado lugar: donde la caducidad se transforma en infinitud, donde -por la fuerza que brota de la alegría- el llanto se desvanece, y con él: el decaimiento y la tristeza. Antonio y Micaela: siguen siendo para nosotros, sus hijos, un pilar solido de Vida y Amor; siguen siendo antorcha luminosa en las oscuras noches; siguen siendo el horizonte frondoso de un bello paisaje; siguen siendo excelsos mensajeros de un valioso legado; siguen siendo -para finalizar- como las palpitaciones entusiastas de dos corazones vibrantes que se unieron con el solo fin de obtener una buena y rica cosecha del mejor amor.

Publicada en “Cartas al Director, Tu voz en la red” Digital  15 de febrero de 2014

Publicada en Diario JAÉN  23 febrero de 2014



49 Lo aprendí de mi madre

49     Lo aprendí de mi madre
        Una madre, un pilar solido de vida y amor

A lo largo de la vida se aprenden muchas cosas, algunas muy buenas y otras  desgraciadamente no tan buenas y además aprendemos de mucha gente; pero las cosas que mejor recordamos son las que hemos aprendido de nuestra madre y aun mejor aquéllas que aprendimos de niños. Mi madre nació en Andújar. Jaén. España. El día del Perpetuo Socorro de 1928. Era la más pequeña de cinco hermanas; quedó huérfana de padre a los siete años, debido a los altercados previos a la guerra civil española. Su madre tuvo que hacerse cargo de las cinco hijas, por lo que tuvo que pasar muchas penalidades. Su hogar era un hogar cristiano, en donde se vivían las virtudes, algunas heroicamente; en aquel hogar había: respeto, cariño, amor, educación, sencillez… Los Padres Paules les habían inculcado unos valores espirituales y humanos que hicieron que estas cinco mujeres fueran un ejemplo de: honestidad, honradez, amabilidad, laboriosidad, feminidad, sacrificio y amor por todos y especialmente por los pobres y los necesitados; sabían rezar y sabían querer, y sabían atender a la gente con cariño y si era necesario con ternura. Pues de ellas, y especialmente de mi madre, aprendí yo  esas virtudes. El sacrificio, como de mucha gente que tuvo que atravesar el período de guerra civil en España, formó intensamente parte de sus vidas y con el sacrificio adquirieron la reciedumbre, la fortaleza y el saber valorar con alegría las cosas pequeñas de cada jornada. Mis vivencias de joven se enmarcaron dentro de ese ambiente cordial que se respiraba en mi casa, cordialidad que lógicamente habían adquirido mis padres a lo largo de su vida; ellos supieron aprender, cada instante, de las vicisitudes de aquellos años difíciles; y ese aprendizaje tenaz, de un día y otro, de penurias y contrariedades, de sinsabores, pero también de muchas alegrías, dejó huella en ellos y dejó huella en mi. Todo esto se llevaba adelante siguiendo el ejemplo de Jesucristo; Jesucristo era para mi padre y para mi madre un modelo inestimable sin el cual la vida no tenía sentido. Mis padres a cada instante respiraban el sentido cristiano de la vida, y así lo aprendimos nosotros sus seis hijos: cuatro varones y dos hembras; allí en el estanco de la Corredera Capuchinos, junto a la calle Pablillos y frente a la calle San Lazaros. Muchas fueron las oraciones que aprendí de boca de mi madre; pero siempre, en el momento de la Comunión Eucarística, me viene una especialmente, una oración que dice así: "Alma de Cristo santifícame, cuerpo de Cristo sálvame, sangre de Cristo embriágame, agua del costado de Cristo lávame, pasión de Cristo confórtame, oh buen Jesús óyeme, dentro de tus llagas escóndeme, del maligno enemigo defiéndeme,  no permitas que me aparte de Ti, en la hora de mi muerte llámame y mándame ir a Ti para que con tus ángeles te alabe por los siglos de los siglos, amén”. Y otra especialmente tierna, dice así: " Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, no me dejes sólo que me perdería". Siempre al rezarlas me acuerdo de ella. Y para terminar decir que los recuerdos, más importantes, que tengo de mi madre son: su cariño, su dedicación incondicional a su familia, su amor a los necesitados y su lealtad a sus creencias. Para ti Micaela un beso; un beso filial y por amor, de tus seis hijos, pues has sido una “pieza” extraordinaria: en el horizonte de nuestras vivencias, en la firmeza de nuestra fe y en el seguro anclaje de nuestra tan necesaria esperanza.

Publicada en “Cartas al Director, Tu voz en la red” Digital  5 de febrero de 2014

Publicado en Forumlibertas.com   12 de febrero de 2014



284 La inquietante belleza de un atardecer entre cipreses



284  La inquietante belleza de un atardecer entre cipreses

En este mes de noviembre, de santos y difuntos, puede venir bien esta reflexión: Andújar, Andalucía, España, 4 de agosto, al caer la tarde, junto a los  muros del cementerio, entre los cipreses que eran para mí espectadores silenciosos del deambular  de la muerte; yo, exhausto y sorprendido, contemplaba un bello y precioso atardecer. Lo contemplaba mientras, muy despacio, paladeando dulcemente las palabras: rezaba y rezaba, a mis queridos padres, tíos y abuelos, ellos que allí reposan en la sublimidad de la paz y con la dignidad  y quietud que merece todo el que ya pasó a la vivencia de lo eterno. Al otro lado, pero en el mismo lugar, en el horizonte enrojecido por la potencia energética de un sol veraniego se descubría el lindo y ya mencionado atardecer; era  la maravilla de la vida en su plenitud natural. Juntas dos realidades que son  aparentemente contrapuestas: por un lado: la vida; vida vibrante en un panorama colosal de naturaleza  que nos atrapa y nos envuelve; y por otro lado: la muerte; muerte, en esa ciudad en calma y siempre adormecida y silenciosa. Todo ello era el contraluz de una vivencia. El silencio era el envoltorio mágico del acontecimiento, los pájaros daban a cada instantánea un distintivo peculiar, ellos: escondidos en un poético anonimato, con la magia de sus silbidos, enriquecían vivamente la trascendencia del momento. Todo era la tierna sinfonía de algo maravilloso. Esa música tenue daba más vida aun al acontecimiento. Los pajarillos, hábiles y llenos de vida, para enriquecer, más y más, la escena, con grata destreza alardeaban de su gran belleza. El cielo estaba allí, Dios estaba allí, el concierto Divino-Humano de la creación estaba allí. Dios estaba allí: vivo, vivo, entre los despojos desapacibles del llamado Campo Santo. Como se puede experimentar con tanta fuerza la grandeza de la vida precisamente rodeado de lápidas funerarias y flores mustias; mustias y más que mustias: podridas, al estar además en un mes de agosto asfixiante y caluroso como así son y se viven en el corazón de Andalucía. Pues yo, yo allí, precisamente allí, contemple la vida, una vida que se asomaba valientemente al filo de la eternidad. La vida que emerge sabiamente de la semilla enterrada en el campo.
Lentamente me fui separando de aquel lugar embrujado por el atardecer, y en breve me encontré con el mundo de los seres vivientes; la paz quedó atrás, el bello atardecer no daba ya ese placer mágico a mi sentir; ya todo era distinto: ruidos, voces, prisas, y en aquel nuevo ambiente: recordaba mi vivencia anterior; recordaba la explosión armónica y trascendente de un atardecer maravilloso; recordaba la vida y la muerte, en aquella sintonía de aquel lugar sagrado; recordaba el talento de un Dios que nos amó y nos sigue amando, a pesar de la cruda realidad de aquellas lápidas transmisoras: de vivas reflexiones, de tristezas, y de penas y de dolores. No me resistía a mirar para atrás, ¡y mire!, y vi la grandeza de los cipreses entre los altos muros de aquel mudo recinto y descubrí su papel importante al habitar sabiamente en aquel lugar, lugar este aún más importante; y los cipreses, envalentonados ante la cercana oscuridad del anochecer, me dieron el último adiós, un adiós muy especial desde aquel lugar tan peculiarmente emblemático; el adiós de despedida que yo en aquel momento necesitaba, pues había vivido una experiencia única e irrepetible, la experiencia de hacer convivir en un mismo acontecer: la vida y la muerte, la alegría y la tristeza, el amor y el olvido, la belleza y la fealdad, el frío inherente del sacro recinto y el calor asfixiante de una noche de agosto.
Y especialmente, como reflexión, para mi vida y la tuya, para todos: creyentes o no, quisiera dejar esta consideración: “Intentar descubrir, cada día, el sabio talento de nuestro Padre Dios; buscar continuamente su rostro: el bello y trascendente rostro de Dios”. Un Dios que hace  de un  sepulcro, un recinto sacro que nos va adentrando, día a día, en el desconocido misterio del más allá; un más allá: eterno y para siempre, y además desde allí: Dios nuestro Padre y Amigo, quiere hacernos descubrir  la Vida, la nueva Vida. Pues, sin más, yo eso aprendí de los cipreses, ellos ya lo sabían, yo a través de ellos aprendí esa nueva vivencia; la vivencia  veraniega y silenciosa de un nuevo atardecer; un atardecer eterno, un atardecer: de aquí y de allí, un atardecer mágico, con: silbidos de pájaros, sollozos, rezos acompasados, recuerdos emocionados, cipreses, y todo lleno de vida; y además, junto a ello, la insustituible presencia de un Dios, que en aquel momento vibrante,  me estaba amando, y lo estaba haciendo de una forma muy, muy especial. ¡Son! podemos decir, sin saber por qué, las cosas de Dios. Dios, ¡cómo no! también nos sorprende ¡y si buscas! en las profundidades de tu corazón encontrarás a un Dios aún más sorprendente y en un lugar físico: cotidiano o mágico, especial o intrascendente. ¡Y me  preguntas con duda! puede ser  en un cementerio, ¡pues sí, claro que sí!, pues Dios siempre obtiene de la muerte: Vida. Por eso en aquel atardecer, lleno para mí de significado, estaba Dios, y estaba para dejarme ese mensaje de: Vida, Amor y Esperanza

Publicada en Diario JAÉN  14 de noviembre de 2013


1 Beatificación de Álvaro del Portillo


1   Beatificación de Álvaro del Portillo

El Papa Francisco ha decidido beatificar a Don Álvaro del Portillo primer colaborador de San Josemaría fundador del Opus Dei. Don Álvaro participó muy activamente en el Concilio Vaticano II y era muy querido por los papas: Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II. Don Álvaro del Portillo nació en Madrid, el 11 de marzo de 1914, era tercero de ocho hermanos, pertenecía a una familia cristiana. Era Doctor Ingeniero de Caminos y Doctor en Filosofía y en Derecho Canónico. En 1935 se incorporó al Opus Dei y vivió con fidelidad plena su vocación, mediante la santificación del trabajo profesional y el cumplimiento de los deberes ordinarios del cristiano, además en sus primeros años  desarrolló una amplísima actividad apostólica entre sus compañeros de estudio y con los colegas de trabajo.  Después fue uno de los tres primeros sacerdotes del Opus Dei, permaneciendo siempre al lado del fundador y cuando murió el fundador fue su primer sucesor. Cuando murió Don Álvaro, Juan Pablo II acudió a rezar ante sus restos mortales y lo hizo para agradecerle su fecundo servicio a la Iglesia y su fidelidad permanente al Papa. Se le ha definido como el hombre bueno y fiel. Tenía una personalidad sencilla, amable, cercana y cariñosa. Una anécdota nos muestra que los caminos de Dios no son los caminos del hombre: “de joven él quería estudiar Derecho, pero no lo hizo pues pensaba que escogiendo esa carrera tenía que estar en continuo trato con la gente, podíamos decir que tenía que representar mucho y hablar mucho, y entonces eligió  Ingeniero de Caminos”. Después Dios dispuso otra cosa y se dedicó de lleno al Opus Dei al que amo con todas sus fuerzas, desde el año 1975 fue su Presidente General después su primer Prelado y por lo tanto tuvo que representar al Opus Dei en el mundo entero, su timidez fue su grandeza, su sencillez su bandera, los caminos de Dios son distintos de los caminos de los hombres. A mí me emocionó especialmente la carta que dirigió a los miembros del Opus Dei cuando acababa de morir San Josemaría: detalles, sentimientos, emociones, vivencias, pautas para seguir caminando, fidelidad, cariño… Era la carta de un hijo que acababa de perder a su Padre, pero era también la carta de un Padre que tenía muchos hijos a sus espaldas a los que amar, a los que dirigir, a los que aconsejar, a los que prevenir… Yo siempre vi en él: al Padre. El Padre, que  coge la herencia recibida y sabe que él es un simple transmisor de este gran tesoro, él sabe que no es el artista, el arte viene de Dios a través de San Josemaría, él tiene que transmitir, solo transmitir. Él, embebido siempre estaba en la palabra de San Josemaría, se le veía absorto en lo que ”Escrivá” decía, vivía continuamente el misterio de su vocación y profundizado en el misterio él entendió perfectamente su misión de eslabón de una cadena importantísima y trascendente. Por eso aunque cuando murió San Josemaría le costó trabajo ser el Padre por su humildad y su sencillez, sin embargo sabía perfectamente lo que tenía que hacer: transmitir, con talento y fidelidad, la rica y novedosa herencia recibida. Don Álvaro será en su día santo por la absoluta, rigurosa y plena fidelidad a la vivencia, transmisión y enriquecimiento de un carismático mensaje. Un carismático mensaje llamado Opus Dei

Publicado en Forumlibertas.com   9 de septiembre de 2013

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09/09/2013 - Cartas de los lectores
La beatificación de Álvaro del Portillo
Rafael Gutiérrez Amaro
Don Álvaro del Portillo El Papa Francisco ha decidido beatificar a Don Álvaro del Portillo primer colaborador de San Josemaría fundador del Opus Dei. Don Álvaro participó muy activamente en el Concilio Vaticano II y era muy querido por los papas: Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II. Don Álvaro del Portillo nació en Madrid, el 11 de marzo de 1914, era tercero de ocho hermanos, pertenecía a una familia cristiana. Era Doctor Ingeniero de Caminos y Doctor en Filosofía y en Derecho Canónico. En 1935 se incorporó al Opus Dei y vivió con fidelidad plena su vocación, mediante la santificación del trabajo profesional y el cumplimiento de los deberes ordinarios del cristiano, además en sus primeros años desarrolló una amplísima actividad apostólica entre sus compañeros de estudio y con los colegas de trabajo. Después fue uno de los tres primeros sacerdotes del Opus Dei, permaneciendo siempre al lado del fundador y cuando murió el fundador fue su primer sucesor. Cuando murió Don Álvaro, Juan Pablo II acudi! ó a rezar ante sus restos mortales y lo hizo para agradecerle su fecundo servicio a la Iglesia y su fidelidad permanente al Papa. Se le ha definido como el hombre bueno y fiel. Tenía una personalidad sencilla, amable, cercana y cariñosa. Una anécdota nos muestra que los caminos de Dios no son los caminos del hombre: “de joven él quería estudiar Derecho, pero no lo hizo pues pensaba que escogiendo esa carrera tenía que estar en continuo trato con la gente, podíamos decir que tenía que representar mucho y hablar mucho, y entonces eligió Ingeniero de Caminos”. Después Dios dispuso otra cosa y se dedicó de lleno al Opus Dei al que amo con todas sus fuerzas, desde el año 1975 fue su Presidente General después su primer Prelado y por lo tanto tuvo que representar al Opus Dei en el mundo entero, su timidez fue su grandeza, su sencillez su bandera, los caminos de Dios son distintos de los caminos de los hombres. A mí me emocionó especialmente la carta que dirigió a los miembros de! l Opus Dei cuando acababa de morir San Josemaría: detalles, se! ntimient os, emociones, vivencias, pautas para seguir caminando, fidelidad, cariño… Era la carta de un hijo que acababa de perder a su Padre, pero era también la carta de un Padre que tenía muchos hijos a sus espaldas a los que amar, a los que dirigir, a los que aconsejar, a los que prevenir… Yo siempre vi en él: al Padre. El Padre, que coge la herencia recibida y sabe que él es un simple transmisor de este gran tesoro, él sabe que no es el artista, el arte viene de Dios a través de San Josemaría, él tiene que transmitir, solo transmitir. Él, embebido siempre estaba en la palabra de San Josemaría, se le veía absorto en lo que ”Escrivá” decía, vivía continuamente el misterio de su vocación y profundizado en el misterio él entendió perfectamente su misión de eslabón de una cadena importantísima y trascendente. Por eso aunque cuando murió San Josemaría le costó trabajo ser el Padre por su humildad y su sencillez, sin embargo sabía perfectamente lo que tenía que hacer: transmitir, con t! alento y fidelidad, la rica y novedosa herencia recibida. Don Álvaro será en su día santo por la absoluta, rigurosa y plena fidelidad a la vivencia, transmisión y enriquecimiento de un carismático mensaje. Un carismático mensaje llamado Opus Dei.

31 A las Monjas del Neveral.


31  A las Monjas del Neveral.
       Paco Romero -Hijo-

Esta carta Sr. Director no la escribo yo, la escribe desde el cielo mi querido Paco.
Mi alma se reconforta al experimentar la dicha de tener amigos que saben sufrir y morir, y este para mí ha sido un buen ejemplo, Paco ha sido valiente en los momentos en que la vida le ha tratado duramente, se ha ido maltrecho en su cuerpo, inmerso en el dolor, a él, a sus 25 años, ya no le quedaba nada sano.
Murió en sábado y ofreció su vida a María, su corazón le fallo, pero se fue a gozar, eternamente, junto al corazón dulcísimo de María, en el día entrañable de su fiesta.
El quería escribir una carta de agradecimiento en el Diario Jaén, pero la vida se le fue, se le escapo, dejándonos a su familia y a mí el dulce encargo de hacerlo, quería agradecer a la comunidad de religiosas del Neveral el trato y el cariño recibidos y en especial a Madre Dolores y
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Madre Adela, que por estar en la 2ª planta, compartieron con él los últimos instantes de su vida. Gracias a esta comunidad por su entrega, os la damos: yo como amigo, sus familiares por que han visto en vosotras las muestras de cariño y fundamentalmente el -nuestro querido Paco- pues así, el, lo quiso. Gracias por lo que hicisteis por él, ayudándole en su cuerpo a sobrellevar tan terrible dolor y como no en su espíritu.
Espíritu que un sábado, día del dulcísimo corazón de María, voló libre de las terrenas ataduras, a La celestial morada. Morada que será suya, desde ahora, para toda la Eternidad.

Publicada en el Diario Jaén el 23 del 6 de 1996

15 Lo leerá en el cielo


15   Lo leerá en el cielo

Estando de viaje mi familia y yo, aprovechamos para felicitar, por escrito, en su cumpleaños a un amigo, a un buen amigo, a un amigo de gran corazón; y dolorosamente sorprendidos, a la vuelta del viaje, recibimos la noticia de que nuestro amigo, en un instante, con la fugacidad de lo que no admite espera se ha marchado al Cielo. Se ha ido sin avisar, ha volado con la agilidad que le es propicia a las almas llenas de bondad, que son capaces de alcanzar vertiginosamente las regiones celestes.
A la carta, como a nosotros, le sorprendió también la fugaz rapidez del imprevisto y llegando en su día, llego tarde.
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Pues, ahora yo, aprovechando la oportunidad que me brinda este diario, que él, a buen seguro, leerá en el Cielo -pues asiduamente lo leía en la tierra- quiero de nuevo escribirle para felicitarlo y esta vez tendré buen cuidado en que la carta llegue, inexcusablemente, a su destino, y que sea Dios el que se la entregue. A Él, esto le pido con la audaz confianza del niño que a su Padre, poderoso entre los poderosos, le pide la luna, porque sabe que para un padre todo, y aún más, es posible.
Los hombres de fe nos deberíamos ir acostumbrando a pensar más en el Cielo, porque la eternidad, por la inmensa duración de lo que nunca acaba, merece una mayor atención. Creo que más, que la que dedicamos a esta vida que se va inesperadamente, con la fugacidad de lo caduco.
Querido Pepe, inmerso como estarás en la plenitud de Dios, gozando de la inmensidad de lo celeste, recibe nuestro abrazo, ¡con fuerza! , como evidente muestra de un cariño que perdurará, atravesando la barrera del tiempo.

Publicada en Diario Jaén  el 9 del 9 de 1995