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4   Un cauce para la felicidad.

Veinte siglos después de la venida de Cristo, hemos acabado convirtiendo el Cristianismo, en muchas ocasiones, en un camino repleto de negaciones que repelen al hombre de hoy; que pena que no seamos capaces los seguidores de Jesucristo de ofrecer al mundo la auténtica cara del verdadero Cristianismo. Nos hemos quedado con el no hacer, con lo triste, con el pecado y no hemos ofrecido la imagen de un Dios que ama con locura al hombre. El Cristianismo ante todo es un continuo canto a la felicidad; el temor no pertenece esencialmente a esta doctrina, es solo un punto de apoyo para huir del mal, pero lo esencial es el desbordado ofrecimiento de una felicidad ininterrumpida. Cristo hace entrega al hombre del don preciado de la vida, de la libertad, del amor, de la dicha; el paso por la muerte es un hecho accidental porque después sigue en plenitud la vida.
Tendríamos que gritar al oído de tantos hombres adormecidos, para que se acabarán de enterar de la alta dignidad de su existencia y dejaran a un lado la mediocridad anodina de una vida vacía de contenido, no podemos permitir el aburguesamiento de tantos, cuando Cristo espera que nosotros le sirvamos de altavoz para explicar a todo hombre el gozoso final para el que hemos sido creados.
Demos cabida en nuestro corazón al mensaje de Cristo y repletos de la infinitud del preciado don de nuestro amado Dios hagamos llegar a nuestro prójimo la autenticidad del mensaje, no adulterado por el egoísmo infecundo de nuestra mediocre existencia.


Publicada en Diario JAÉN     27 del 11 de  1994

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2 Nefasta aportación


2  Nefasta aportación.

sexo o amor
A nuestro tiempo tenemos que agradecerle la nefasta aportación que está haciendo a algo tan sagrado como es eI amor, da pena ver como se enarbolan, una tras otra, las banderas de un egoísmo cruel que va destruyendo todo lo que a su paso puede arrastrar: 1/ EI divorcio es ya un “logro importante” para una sociedad moderna y progresista. 2/ El amor libre forma parte ya del habitual comportamiento de muchos que ven en esta práctica un canto imprescindible a Ia autenticidad de un amor vivido en su plenitud. 3/ EI aborto es necesario para que no haya obstáculos a un “amor” salvaje y sin fronteras. 4/ Las relaciones sexuales son normales a partir de los 14, l3.. o quizás 10 años, que más da, cuando el sexo con quien sea, como sea y a la edad que sea, es el fin para el que algunos parece que han sido creados. Procuremos que esta plaga que invade descontroladamente nuestra sociedad nos coja debidamente vacunados, para que de esta manera no tengamos que sufrir la explosión destructiva que genera. El sexo sin amor puede convertirse fácilmente en un generador incontrolado de egoísmo.


Publicada en Diario Jaén el 1 de Octubre de 1994

Recorte de prensa


1    RUANDA: LA EXISTENCIA DE UN MAL INACEPTABLE.

En 100 días mataron a 800.000 personas
Es humano huir de1 dolor, del sufrimiento, del hambre, de la pobreza, .....etc. ¿Pero porque y como huimos? ¿Huimos porque vemos en todo ello un mal, sin más significado que la desgracia que impotente tiene que aceptar el ser humano o por el contrario, huimos aun a sabiendas de que en el dolor y en su huida, si queremos, podemos encontrar un bien purificador que nos prepare para nuestra morada definitiva en la otra vida ?  Lógicamente huir hay que huir, pero hay que huir, aceptando que Dios de los males, en su filosofía para nosotros incomprensible, saca Ia infinitud del eterno bien. Ruanda ahora inmersa en un terrible dolor huye, necesita de nuestra ayuda, y nosotros anclados como estamos en Ia comodidad, en muchas ocasiones nos conformamos con lamentarnos cuando vemos esa imagen desgarradora de su dolor inaceptable, pero lo hacemos con la esterilidad infecunda de quien no es capaz de desprenderse de nada, para dar algo a alguien.      
Pidamos aI Dios Todopoderoso que haga más sensible el corazón humano, para que estemos más cerca de los que tanto necesitan; y que dé al pueblo Ruandes, maltrecho por la prueba dura del intenso dolor, resignación para ver en todo Ia mano amorosa de un padre que nos espera deseoso de nuestra felicidad en eI Cielo, lugar dichoso del definitivo encuentro.

Publicada en Diario Jaén el 10 de septiembre de 1994
Publicada en Diario 16    el 24 de septiembre de 1994


Recortes prensa