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15 Lo leerá en el cielo
15 Lo leerá en el cielo
Estando de viaje mi familia y yo, aprovechamos para
felicitar, por escrito, en su cumpleaños a un amigo, a un buen amigo, a un
amigo de gran corazón; y dolorosamente sorprendidos, a la vuelta del viaje,
recibimos la noticia de que nuestro amigo, en un instante, con la fugacidad de
lo que no admite espera se ha marchado al Cielo. Se ha ido sin avisar, ha
volado con la agilidad que le es propicia a las almas llenas de bondad, que son
capaces de alcanzar vertiginosamente las regiones celestes.
A la carta, como a nosotros, le sorprendió también la
fugaz rapidez del imprevisto y llegando en su día, llego tarde.
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Los hombres de fe nos deberíamos ir acostumbrando a
pensar más en el Cielo, porque la eternidad, por la inmensa duración de lo que
nunca acaba, merece una mayor atención. Creo que más, que la que dedicamos a
esta vida que se va inesperadamente, con la fugacidad de lo caduco.
Querido Pepe, inmerso como estarás en la plenitud de
Dios, gozando de la inmensidad de lo celeste, recibe nuestro abrazo, ¡con
fuerza! , como evidente muestra de un cariño que perdurará, atravesando la
barrera del tiempo.
Publicada en Diario Jaén
el 9 del 9 de 1995
18 Gracias Esperanza Macarena.
18 Gracias Esperanza Macarena.
Desde esta tierra nuestra, en la que María de la Cabeza
habita, en la cumbre de sierra Morena, para: presidir nuestras acciones,
alentar nuestro espíritu y dar fuerza esperanzadamente
impetuosa a nuestra vida, escribo a la reina de todas las
esperanzas. Porque aunque no pude asistir al magno acontecimiento de Tu salida
procesional, el alma busco sola el aire puro de las alturas celestes y se trasladó
para vivir junto a Ti este día grande, ¡¡grande, grande!! en el calendario del
amor : ¡¡Y Sevilla se llenó de gloria!! Las campanas que en tantas ocasiones hablan
de grandezas, de fiestas, de alegría, han resonado de nuevo, dejando en el aire
el eco felicísimo de una gran Esperanza. Todo ha sido una llamada a una
profunda experiencia llena de amor; todo nos ha llevado a la expectativa del
milagro, ocasión propicia para una sincera reconversión del corazón; las lágrimas
han llegado con emoción a nuestro rostro; todo se ha dilatado, para dar cabida
a algo especialmente deslumbrante, es la Esperanza.
Ella ha salido, ¡¡cómo no!!, ha salido a Sevilla, se ha
mezclado entre su gente, ha vivido, se le ha visto feliz, inmensamente feliz
entre los suyos : ¡los preferidos por el amor! Se le ha visto feliz, pero ha llorado:
¡¡ha llorado de emoción!! Y especialmente, ha sentido y siente la maternidad:
humana y divina; en una sintonía, indescriptible para el que no comparte el
profundo sentimiento de un pueblo de hondas raíces marianas. Todo ha sido grande,
Sevilla se ha vestido con el traje majestuoso de una gran fiesta, porque Tú,
Macarena, ¡Reina entre las Reinas! has caminado, mecida por el amor inmenso de
los más queridos de tus hijos. Pero de nada sirve el amor a la Madre, sino
tenemos una disposición incondicional de vivir la vida del Hijo, y el Hijo,
como Sevilla bien sabe está en la cruz y muere en ella y......, además nos
entrega su evangelio y funda una iglesia; y nos ofrece en plenitud su amor por
el cauce fecundo de los sacramentos; y..... Sevilla ha querido, ¡¡querida
madre!! por amor: por un amor autentico, transformar Tu dolor en esperanzada y
desbordante alegría. Y está dispuesta a seguir los amorosos pasos de su único
maestro: Jesús.
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- Trabajo, para dignificar su vida.
- Fe, para descubrir detrás de las estrellas, la Luz que
iluminará toda la eternidad.
Publicado en Diario Jaén el 29 del 9 de 1995
17 La Macarena: 4OO Años de esperanza.
17 La Macarena: 4OO Años de esperanza.
Especialmente Sevilla vive los 4OO años de una hermandad,
pero su Virgen la Esperanza Macarena, llena de gloria a toda Andalucía, porque
a todos los rincones de esta tierra nuestra, llega la deslumbrante hermosura de
esta Madre, llena de belleza y que es capaz de encender en vibrante amor el alma.
Por eso desde esta tierra nuestra del Santo Reino, quiero
mandar mi homenaje, que desearía pudiera ser un elogio emocionado a esta
Macarena universal, que procesionará el 23 de Septiembre, llenando de una
inmensa luz el cielo de Sevilla y de resplandores de fiesta a todos los
Andaluces:
Y Sevilla de nuevo se viste de esplendores, la Esperanza
Macarena recorre sus calles, dejando en ellas la estela transida de eternidad,
de lo que por esencia pertenece a lo infinito.
Desde la materia no se entiende la colosal riqueza de lo
sobrenatural, pero Sevilla desde siempre ha entendido lo Divino; y sabe que
María: Madre, Reina y Señora, lo llena todo; sabe que María de La O, de La
Candelaria, de los Reyes es el culmen supremo de una obra maestra; sabe que
María aúna lo humano y lo Divino, en una sinfonía perfecta de amor; y ¡¡sabe!!
que María, ante todo y sobre todo, se llama : ¡¡Esperanza Macarena!!
-Y de Esperanza se llena tu cielo, que resplandece con
luces de fiesta, de fiesta grande, de la que llena a rebosar el alma.
-Y de Esperanza se llenan tus calles, cuando descubren
que apareces por una de sus esquinas, llena de señorial hermosura, o cuando ven
pasar Tú trono con el celeste lucero de Tú inagotable belleza.
-Y de Esperanza se llenan los balcones, cuando las bambalinas
de Tú palio los rozan, haciéndole llegar con la proximidad el aroma purificador,
dulce aroma purificador, de algo tan divino como humano, tan terreno como
celestial.
Y de Esperanza se llena el que te ve, entre la multitud,
con el alma repleta de una fe incontenible y de un amor rebosante de plenitud.
-Y de Esperanza se llenan tantos corazones, que aupados por Tú dulzura maternal, son
capaces de descubrir, en la maravilla divina de Tú rostro
ese cielo nuevo que nos espera cuando demos el salto de
lo terreno a lo eterno; salto importante, porque en un instante haremos el
descubrimiento de lo que será toda la eternidad: Para siempre para siempre,
para siempre....
-Y de Esperanza se llenarían tantas vidas vacías,
asqueadas de vaciedad si descubrieran en Ti la fuente de la que sobreabundante
emana toda la felicidad, ¡¡toda... toda, toda!!
-Y.... ¡¡Sevilla!! de nuevo, con la alegría incontenible de
un nuevo amanecer en el alma, se llena de esplendores: del esplendor fulgurante
de su Esperanza ¡¡sí!!, de su Esperanza Macarena.
Publicada en Diario Jaén el 21 del 9 de 1995
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| ABC |
Publicada en Diario ABC Sevilla el 21 del 9
de 1995
Publicada en Diario Ideal el 3 del 10 de 1995
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| IDEAL |
20 El trabajo, un don ausente.
20 El trabajo, un don ausente.
Vivimos unos tiempos especialmente difíciles, en los que
parece que todo se derrumba: la creencia en el hombre se desvanece. Cada vez
queda menos esperanza y desgraciadamente más desánimo. Y en esta carrera hacia
una desesperanza generalizada, una de las peores partes se las lleva el trabajo:
un gran bien que lamentablemente escasea cada vez más.
Hoy los jóvenes se desilusionan ante tanta adversidad,
todas las puertas se les cierran, el laberinto parece no tener salida, la
espera se hace interminable.
Al joven, hoy, la juventud: su gran tesoro, se les va, no
se detiene, y se lleva sus ilusiones ¡grandes ilusiones! y el encanto inherente
a algo tan bello como es la vida que se empieza a descubrir. ¡Y el trabajo! este
preciado don, fuente inestimable de riqueza, acaba siendo para nuestros jóvenes
la 1ª gran ilusión frustrada, con el desencanto de su inexistencia, ellos
acaban por entrar en la madurez prematuramente. El sufrimiento de lo inestable
los hace maduros, los endurece, pero también los puede acobardar, el
contratiempo ha llegado demasiado pronto.
Empiezan con una felicidad pletórica a jugar el bello juego
de la vida, y pronto se encuentran con las espinas de una rosa que sofocada por
la contrariedad acaba marchitándose.
Qué cruel es para el joven no poder sentir la victoria de
haber construido su propia existencia, y tener que vivir sumergido en la dependencia
de sus seres más queridos, que aunque quieren ya no pueden dar a su vida el
ritmo necesario: los gastos del joven superan a determinada edad todas las
posibilidades. Año tras año, los padres han entregado todo a los hijos, pero
más no puede ser; cada vez el joven necesita más y el queda, cada vez, en
tantas ocasiones tiene menos, el padre avanza en edad y vive dolorido la triste
realidad, sin poder ya, apenas, hacerle frente.
Pero el escenario triste de las adversidades de nuestra
época, en lo que se refiere al trabajo no acaba ahí: si tienes la desventura de
perder tú trabajo, de poco te servirá tú experiencia, conseguida tras largos
años de trabajo, de menos tú extenso currículum profesional, cargado, quizás de
loables méritos, porque, en muchas ocasiones, ni para los “insignes” está la
raquítica oferta laboral. ¡¡Que hemos hecho los hombre!! Para colapsar en el
escenario del mundo, este medio tan imprescindible para nuestra subsistencia.
Hace tiempo que el alimento no llega a todos los hombres, ahora tampoco el
trabajo. ¿Dónde encontrar un porque que todo esto justifique? ¿Puede existir?
¿Existe?
Y entonces que hacer, ante la prolongada “negrura” de un
panorama desolador: ¿nos angustiamos? ¿Buscamos el recurso tan actual de una depresión
que nos inmovilice y que acabe destruyéndonos? ¡¡Pues no!! Porque la vida es un
reto. Duro bello reto, un reto para valientes, valientes sagaces, que sean
capaces de descubrir en la adversidad, un motivo para luchar decididamente.
El mundo hoy esta construido para hombres: valientes,
decididos, luchadores, que se mueven con la destreza del aventurero que supera
la dificultad a base de desmesurados esfuerzos, y todos debemos aprender. Y
junto a la decisi6n, si te es posible y el corazón te lo permite, una mirada al
cielo, el cielo en muchas ocasiones está lleno de respuestas, muchos hombres
encuentran en él, La paz necesaria para dibujar de verde esperanza, el triste
gris de nuestro “maltrecho” horizonte, y si quieres más: adéntrate, a través de
las estrellas, y encontrarás a Dios, quizás Él te pueda explicar lo que no
conoces, y te dé una nueva luz, que llene de esperanza tú justificado
desaliento.
Publicado en Diario Jaén 24 del
10 de 1995
Publicado en Diario Ideal 24 del 10 de 1995
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