Mostrando entradas con la etiqueta Cartas año 1996. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cartas año 1996. Mostrar todas las entradas

30 El Mensaje de una Paloma



30  El Mensaje de una Paloma

A muchos en estos días y en esta nuestra tierra, bien llamada -por lo hondo de una devoción sentida, auténtica y profunda- tierra de María Santísima, se nos pega el polvo del camino, de un camino que apasionadamente, año tras año, recorremos con el corazón, poniendo en ello toda la emotiva fuerza de nuestra alma, porque muchos somos los que anhelantes de un esperanzado encuentro, nos ponemos en camino en busca del abrazo emocionado a la Señora y Madre del Rocío.

Ampliar y leer
Andalucía se hace romera para desde cualquier lugar honrar a la Madre, una Madre guapa, que siendo Aurora de la mañana y Estrella en la infinitud del firmamento, se hace Rocío para cubrir con delicado esmero la belleza incuestionable de nuestras marismas Almonteñas

Ampliar y leer

Pero el polvo del camino -ese polvo que por ser romero, es tan celestial como divino- a veces, nubla la autenticidad de nuestra mirada y nos quedamos en la superficie del Amor a la Madre, nos quedamos en el hueco palmoteo de una fiesta repleta de jolgorio, pero ausente de sustancia. En muchas ocasiones, allí no hay Amor, no hay vivencia profunda, hay un
Ampliar y leer
deleite desprovisto de trascendencia y por lo tanto vacío. Las palmas, el vino, la fiesta, se quedan en eso, en un atracón de todo, que justificamos poniendo sobre ello, el nombre bendito de nuestra -y tan querida- Madre
Ampliar y leer
Pero no quiero quedarme en la superficialidad del sentir de tantos, sino más bien ir tras de aquellos que son capaces de vivir la fiesta saboreando en el fondo de su alma el mensaje Divino de la Blanca Paloma, a esos que son los romeros auténticos, son los que quiero agradecer su amor a María y les animo a que siempre miren con limpieza de corazón el bello rostro de tan bella Madre. El rostro sereno y lleno de paz de quien recibe el nombre del Rocío que cubre en la mañana, como un manto de terciopelo, la fértil riqueza escondida en la semilla de nuestros entrañables campos, campos que configuran con indescriptible belleza estética, el panorama de nuestra tan querida tierra Andaluza.



Publicada en Diario Jaén el día 30 del 5 de 1996
Publicada en Diario La Voz de Almería  el día 30 del 5 de 1996
Publicada en Diario de Córdoba el día 30 del 5 de 1996
Publicada en Diario País Andalucía el día 3 del 6 de 1996

31 A las Monjas del Neveral.


31  A las Monjas del Neveral.
       Paco Romero -Hijo-

Esta carta Sr. Director no la escribo yo, la escribe desde el cielo mi querido Paco.
Mi alma se reconforta al experimentar la dicha de tener amigos que saben sufrir y morir, y este para mí ha sido un buen ejemplo, Paco ha sido valiente en los momentos en que la vida le ha tratado duramente, se ha ido maltrecho en su cuerpo, inmerso en el dolor, a él, a sus 25 años, ya no le quedaba nada sano.
Murió en sábado y ofreció su vida a María, su corazón le fallo, pero se fue a gozar, eternamente, junto al corazón dulcísimo de María, en el día entrañable de su fiesta.
El quería escribir una carta de agradecimiento en el Diario Jaén, pero la vida se le fue, se le escapo, dejándonos a su familia y a mí el dulce encargo de hacerlo, quería agradecer a la comunidad de religiosas del Neveral el trato y el cariño recibidos y en especial a Madre Dolores y
Ampliar y leer
Madre Adela, que por estar en la 2ª planta, compartieron con él los últimos instantes de su vida. Gracias a esta comunidad por su entrega, os la damos: yo como amigo, sus familiares por que han visto en vosotras las muestras de cariño y fundamentalmente el -nuestro querido Paco- pues así, el, lo quiso. Gracias por lo que hicisteis por él, ayudándole en su cuerpo a sobrellevar tan terrible dolor y como no en su espíritu.
Espíritu que un sábado, día del dulcísimo corazón de María, voló libre de las terrenas ataduras, a La celestial morada. Morada que será suya, desde ahora, para toda la Eternidad.

Publicada en el Diario Jaén el 23 del 6 de 1996

38 Ejemplo para el futuro



38  Ejemplo para el futuro

¡¡loly, y para ti un beso!!

Siento una emocionada y profunda pasión cuando de lo que se trata es de hablar del cielo, porque el cielo -trono de Dios- es el lugar en donde se culmina la victoria definitiva, allí se hace presente el triunfo del hombre, desaparece lo caduco, y se da paso al encuentro para toda la eternidad con el Dios que siendo Señor soberano, se hace Padre para amar, con la plenitud de la que es poseedor, a todos los hombres.
Y en esta ocasión quiero hablar del cielo para mandar un beso a una amiga entrañable: Loly. Ella desde Jaén, donde siempre ha vivido, ha marchado para el encuentro definitivo con Jesús, al que amaba apasionadamente.
Su esposo, Antonio Morales, también es un gran amigo, un amigo que me enseñó con su ejemplo a descubrir en el hombre la verdad de Dios.
A él pido perdón, porque abusando de su amistad, sin querer he podido romper su intimidad, pero es que La luz, Luz de Dios, ha de ponerse en el candelero, para que alumbre a todos los hombres. Antonio y Loly han sabido y han querido ser luz, han sabido dar, han sabido compartir desinteresadamente, han querido dar testimonio de la verdad, verdad que siempre en ellos llevaba, marcado a fuego, el sello de nuestro Maestro y Señor Jesucristo.
Ya es hora de que, abiertamente, hablemos para ejemplo de las generaciones venideras, de aquellos hombres que con su vida: oculta y sencilla han dado, y siguen dando, un testimonio: un testimonio edificante, un testimonio que manifiesta la capacidad de amar del hombre.
A veces, tenemos en el olvido tantos ejemplos de hombres y mujeres, que han dado, desde el anonimato, su vida por una causa noble.
Ampliar y leer
Por desgracia, con mucha frecuencia, llenamos los medios de comunicación de noticias faltas de ejemplaridad, que solo sirven para destruir al hombre, que solo sirven para alimentar nuestra vanidad, nuestra malsana curiosidad, nuestro deseo improcedente de morbo y omitimos porque no son noticiables : el ejemplo cotidiano, la bondad callada y sincera de tantos, la entrega sacrificada, la felicidad escondida pero fecunda de tantos y tantos hombres.
Esperemos que algún día lo noticiable sea también fecundo, y entre otras muchas cosas, sea de nuevo noticia -noticia de portada- la conquista del cielo, por parte del hombre, para toda la eternidad.
Enhorabuena Loly, porque tú que has corrido bien la carrera, has llegado a la meta y has merecido la corona de la vida. El cielo, peana regia del Dios soberano, es también tu trono, trono que compartirás con todos aquellos que ya han cruzado favorablemente –a través de la muerte- el umbral de la auténtica esperanza.

Publicada en Diario Jaén el 20 del 10 de 1996

28 Quieren trabajar


28   ¡¡Quieren trabajar!!

Es lamentable que nuestros jóvenes, y los no ya tan jóvenes, tengan que acudir no ya al lamento, ni a la súplica, sino a la limosna para pordiosear un puesto de trabajo. Dedicado a ellos, hago estas consideraciones, con el deseo de que algún día no lejano, florezca en nuestra tierra el sabroso fruto de un trabajo para todos: El trabajo es un elemento esencial para que el hombre se realice como persona, y es además el medio más connatural para la supervivencia. Por lo tanto algo tan importante, no puede estar supeditado a estructuras socio-políticas inadecuadas e ineficaces y que en ocasiones solo buscan el bienestar de algunos, sacrificando al de otros muchos.
El mundo camina deprisa, demasiado deprisa, aunque a veces no se sepa hacia dónde va; pero en ese caminar se vislumbra cada vez más que la economía se dirige hacia estructuras que pueden envilecer al hombre, supeditándolo a una poderosa máquina que todo lo arrasa.
Hoy, las premisas de los sistemas de producción nos vienen dadas: impuestas implacablemente. Si intentamos, como debemos, crear sistemas de producción humanos y justos, podemos quizás, encontrar el rechazo de la estructura económica, que lo domina todo, o podemos incluso quedarnos atrás, porque el vivir la justicia, exige a veces un ritmo más cauteloso, perdiendo quizás por ello, el conveniente tren de vida. Pero si hay que hacerlo, ¡hágase! si con ello sale beneficiado el hombre, en su integridad, sin lugar para las fisuras incoherentes.
Quizás, por eso, lo que podemos hoy hacer es convencernos, y convencer a los demás de que el hombre tiene que cambiar desde dentro: tiene que remodelar su más profunda intimidad, para que quepan los demás, los otros. Y qué a través de esos otros, con ellos, tiene que construir su propia prosperidad, y a través de ahí, poco a poco, paso a paso, ira siendo capaz de crear estructuras económicas justas; aunque momentáneamente haya
que “relativizar” la eficacia o disminuirla para conseguir una perfecta sintonía, en la que se patentice que siempre los sistemas han de estar al servicio del hombre y no al contrario.
Insistimos, en que los sistemas que rigen los movimientos económicos, no pueden ser apisonadoras, que aplasten implacablemente a tantos que acaban siendo esclavos de aquellos que desde la cumbre de la sabiduría, “hipotética sabiduría”, manejan con destreza el opresivo mecanismo, que en muchas ocasiones por desgracia, acaba siendo denigrante y alienante.
Estamos, en muchos casos, volviendo de nuevo a estructuras que nos recuerdan tiempos pasados, en los que la esclavitud formaba parte del sistema. No debemos de nuevo engendrar esquemas, en los que se acentúan las diferencias; y eso se conseguirá, si el hombre metido en la interioridad sacra de su conciencia, es capaz de descubrir la dignidad de cada hombre, y busca caminos para que la economía: no enriquezca a los ricos, empobreciendo más a los pobres, sino que enriquezca sin empobrecer; y eso como digo no lo harán solo: los partidos, las instituciones y las ideologías. Lo hará el hombre, cuando haga el descubrimiento de que el hombre, ha de estar ante todo al servicio del hombre, y que toda estructura que aprisione y que aplaste, se aleja del hombre, y al final se vuelve contra él, convirtiéndose en un potente artefacto, de alto poder destructivo. Y esto nos lo demuestra nuestra más reciente historia.
Cuando hablo de esto, no lo hago por supuesto, desde una perspectiva Marxista, en la que nunca he creído, y de la que la historia, en breve tiempo, hará su balance: su breve existencia ya puede en si mismo ser un síntoma de su ineficacia, y otro evidente los resultados poco alentadores conseguidos en los países que se ha puesto en práctica, los cuales hoy sufren el deterioro económico de un sistema empobrecedor, y que dejó notar su ineficacia para crear riqueza, porque para crear miseria cualquier sistema es válido.

Publicado en Diario Jaén  28 del 1 de 1996
Publicado en Diario Ideal   3 del 2 de 1996

Jaén
Ideal