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30 El Mensaje de una Paloma
30
El Mensaje de una Paloma
A muchos en estos días y en esta nuestra tierra, bien
llamada -por lo hondo de una devoción sentida, auténtica y profunda- tierra de
María Santísima, se nos pega el polvo del camino, de un camino
que apasionadamente, año tras año, recorremos con el corazón, poniendo en ello
toda la emotiva fuerza de nuestra alma, porque muchos somos los que anhelantes de
un esperanzado encuentro, nos ponemos en camino en busca del abrazo emocionado
a la Señora y Madre del Rocío.
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Pero el polvo del camino -ese polvo que por ser romero, es tan celestial como divino- a veces, nubla la autenticidad de nuestra mirada y nos quedamos en la superficie del Amor a la Madre, nos quedamos en el hueco palmoteo de una fiesta repleta de jolgorio, pero ausente de sustancia. En muchas ocasiones, allí no hay Amor, no hay vivencia profunda, hay un
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Publicada en Diario Jaén el día 30 del 5 de 1996
Publicada en Diario La Voz de Almería el día 30 del 5 de 1996
Publicada en Diario de Córdoba el día 30 del 5 de 1996
Publicada en Diario País Andalucía el día 3 del 6 de 1996
31 A las Monjas del Neveral.
31 A las Monjas del Neveral.
Paco Romero -Hijo-
Esta carta Sr. Director no la escribo yo, la escribe
desde el cielo mi querido Paco.
Mi alma se reconforta al experimentar la dicha de tener
amigos que saben sufrir y morir, y este para mí ha sido un buen ejemplo, Paco
ha sido valiente en los momentos en que la vida le ha tratado duramente, se ha
ido maltrecho en su cuerpo, inmerso en el dolor, a él, a sus 25 años, ya no le
quedaba nada sano.
Murió en sábado y ofreció su vida a María, su corazón le
fallo, pero se fue a gozar, eternamente, junto al corazón dulcísimo de María,
en el día entrañable de su fiesta.
El quería escribir una carta de agradecimiento en el
Diario Jaén, pero la vida se le fue, se le escapo, dejándonos a su familia y a mí
el dulce encargo de hacerlo, quería agradecer a la comunidad de religiosas del Neveral
el trato y el cariño recibidos y en especial a Madre Dolores y
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Madre Adela, que por estar en la 2ª planta, compartieron
con él los últimos instantes de su vida. Gracias a esta comunidad por su
entrega, os la damos: yo como amigo, sus familiares por que han visto en
vosotras las muestras de cariño y fundamentalmente el -nuestro querido Paco- pues
así, el, lo quiso. Gracias por lo que hicisteis por él, ayudándole en su cuerpo
a sobrellevar tan terrible dolor y como no en su espíritu.
Espíritu que un sábado, día del dulcísimo corazón de María,
voló libre de las terrenas ataduras, a La celestial morada. Morada que será
suya, desde ahora, para toda la Eternidad.
Publicada en el Diario Jaén el 23 del 6 de 1996
38 Ejemplo para el futuro
38 Ejemplo
para el futuro
¡¡loly, y para ti un beso!!
Siento una emocionada y profunda pasión cuando de lo que
se trata es de hablar del cielo, porque el cielo -trono de Dios- es el lugar en
donde se culmina la victoria definitiva, allí se hace presente el triunfo del
hombre, desaparece lo caduco, y se da paso al encuentro para
toda la eternidad con el Dios que siendo Señor soberano, se hace Padre para
amar, con la plenitud de la que es poseedor, a todos los hombres.
Y en esta ocasión quiero hablar del cielo para mandar un
beso a una amiga entrañable: Loly. Ella desde Jaén, donde siempre ha vivido, ha
marchado para el encuentro definitivo con Jesús, al que amaba apasionadamente.
Su esposo, Antonio Morales, también es un gran amigo, un
amigo que me enseñó con su ejemplo a descubrir en el hombre la verdad de Dios.
A él pido perdón, porque abusando de su amistad, sin
querer he podido romper su intimidad, pero es que La luz, Luz de Dios, ha de
ponerse en el candelero, para que alumbre a todos los hombres. Antonio y Loly
han sabido y han querido ser luz, han sabido dar, han sabido compartir desinteresadamente,
han querido dar testimonio de la verdad, verdad que siempre en ellos llevaba,
marcado a fuego, el sello de nuestro Maestro y Señor Jesucristo.
Ya es hora de que, abiertamente, hablemos para ejemplo de
las generaciones venideras, de aquellos hombres que con su vida: oculta y
sencilla han dado, y siguen dando, un testimonio: un testimonio edificante, un testimonio
que manifiesta la capacidad de amar del hombre.
A veces, tenemos en el olvido tantos ejemplos de hombres
y mujeres, que han dado, desde el anonimato, su vida por una causa noble.
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Esperemos que algún día lo noticiable sea también
fecundo, y entre otras muchas cosas, sea de nuevo noticia -noticia de portada-
la conquista del cielo, por parte del hombre, para toda la eternidad.
Enhorabuena Loly, porque tú que has corrido bien la
carrera, has llegado a la meta y has merecido la corona de la vida. El cielo,
peana regia del Dios soberano, es también tu trono, trono que compartirás
con todos aquellos que ya han cruzado favorablemente –a través de la muerte- el
umbral de la auténtica esperanza.
Publicada en Diario Jaén el 20 del 10 de 1996
28 Quieren trabajar
28 ¡¡Quieren trabajar!!
Es lamentable que nuestros jóvenes, y los no ya tan jóvenes,
tengan que acudir no ya al lamento, ni a la súplica, sino a la limosna para
pordiosear un puesto de trabajo. Dedicado a ellos, hago estas consideraciones, con
el deseo de que algún día no lejano, florezca en nuestra tierra el sabroso
fruto de un trabajo para todos: El trabajo es un elemento esencial para que el
hombre se realice como persona, y es además el medio más connatural para la
supervivencia. Por lo tanto algo tan importante, no puede estar supeditado a
estructuras socio-políticas inadecuadas e ineficaces y que en ocasiones solo
buscan el bienestar de algunos, sacrificando al de otros muchos.
El mundo camina deprisa, demasiado deprisa, aunque a
veces no se sepa hacia dónde va; pero en ese caminar se vislumbra cada vez más
que la economía se dirige hacia estructuras que pueden envilecer al hombre, supeditándolo
a una poderosa máquina que todo lo arrasa.
Hoy, las premisas de los sistemas de producción nos
vienen dadas: impuestas implacablemente. Si intentamos, como debemos, crear sistemas
de producción humanos y justos, podemos quizás, encontrar el rechazo de la
estructura económica, que lo domina todo, o podemos incluso quedarnos atrás,
porque el vivir la justicia, exige a veces un ritmo más cauteloso, perdiendo
quizás por ello, el conveniente tren de vida. Pero si hay que hacerlo, ¡hágase!
si con ello sale beneficiado el hombre, en su integridad, sin lugar para las
fisuras incoherentes.
Quizás, por eso, lo que podemos hoy hacer es convencernos,
y convencer a los demás de que el hombre tiene que cambiar desde dentro: tiene
que remodelar su más profunda intimidad, para que quepan los demás, los otros. Y
qué a través de esos otros, con ellos, tiene que construir su propia prosperidad,
y a través de ahí, poco a poco, paso a paso, ira siendo capaz de crear
estructuras económicas justas; aunque momentáneamente haya
que “relativizar” la eficacia o disminuirla para
conseguir una perfecta sintonía, en la que se patentice que siempre los
sistemas han de estar al servicio del hombre y no al contrario.
Insistimos, en que los sistemas que rigen los movimientos
económicos, no pueden ser apisonadoras, que aplasten implacablemente a tantos
que acaban siendo esclavos de aquellos que desde la cumbre de la sabiduría, “hipotética
sabiduría”, manejan con destreza el opresivo mecanismo, que en muchas ocasiones
por desgracia, acaba siendo denigrante y alienante.
Estamos, en muchos casos, volviendo de nuevo a
estructuras que nos recuerdan tiempos pasados, en los que la esclavitud formaba
parte del sistema. No debemos de nuevo engendrar esquemas, en los que se acentúan
las diferencias; y eso se conseguirá, si el hombre metido en la interioridad sacra
de su conciencia, es capaz de descubrir la dignidad de cada hombre, y busca
caminos para que la economía: no enriquezca a los ricos, empobreciendo más a
los pobres, sino que enriquezca sin empobrecer; y eso como digo no lo harán
solo: los partidos, las instituciones y las ideologías. Lo hará el hombre,
cuando haga el descubrimiento de que el hombre, ha de estar ante todo al servicio
del hombre, y que toda estructura que aprisione y que aplaste, se aleja del
hombre, y al final se vuelve contra él, convirtiéndose en un potente artefacto,
de alto poder destructivo. Y esto nos lo demuestra nuestra más reciente
historia.
Cuando hablo de esto, no lo hago por supuesto, desde una
perspectiva Marxista, en la que nunca he creído, y de la que la historia, en
breve tiempo, hará su balance: su breve existencia ya puede en si mismo ser un síntoma
de su ineficacia, y otro evidente los resultados poco alentadores conseguidos
en los países que se ha puesto en práctica, los cuales hoy sufren el deterioro
económico de un sistema empobrecedor, y que dejó notar su ineficacia para crear
riqueza, porque para crear miseria cualquier sistema es válido.
Publicado en Diario Jaén
28 del 1 de 1996
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