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203 Un padre



 



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Un padre


Desde linares. De las 200 cartas que llevo publicadas, de ellas un 90 por ciento en Diario JAEN, —gracias Diario JAEN— esta que en este momento estás leyendo es para mí la más emotiva, y lo es porque quiero dedicársela a mi padre que acaba de morir. Mi padre —Antonio Gutiérrez Garzón— nació en Antequera hace 86 años, pero toda su vida la pasó viviendo en Andújar. Allí en un lejano año de 1952 se casó con Micaela, una mujer extraordinaria que murió con 48 años. Con ella tuvo siete hijos, de los cuales viven seis. Ahora, de los seis hijos, cinco vivimos en la provincia de Jaén, y bebemos de las claras fuentes de aguas cristalinas de esta bendita tierra andaluza. Tierra de luz y de sol, de belleza y de hermosura, de talento y de arte. Una tierra de inagotables valores. De esas fuentes, de ese ar-te, de ese “despilfarro” inigualable de valores, bebió mi padre y de allí sacó las fuerzas para hacer el bien. A mi padre lo puedo definir diciendo de él: que pu-do, que quiso y que supo amar. Vivió de una manera sencilla, trabajando con constancia durante más de 60 años. Nunca lo vi apocado por las dificultades, fue un hombre valiente que siempre supo estar a la altura de las circunstancias. Él, con diecisiete años, participó como soldado en la Guerra Civil Española. Posiblemente, de allí sacara el temple para afrontar en lo sucesivo los aconteceres de una vida difícil. La paz y la armonía emanaban con fuerza de él. Era un hombre de bien, una persona sencilla, afable, transparente... nunca hizo alarde de nada, vivió la humildad de una forma callada y constante. Tenía un gran espíritu de servicio. Siempre y para todo se podía contar con él. Como cristiano fue siempre un ejemplo a seguir: su Misa, la oración, el rezo del Santo Rosario... y tantas otras cosas las vivió cada día de una forma normal. Lo normal de las cosas de cada día le llevaban a Dios. Dios, para él, era un camino seguro. Dios era su guía. Dios era la roca fuerte. Dios era su esperanza. Vivió inmerso en Dios y de allí sacaba la fuerza para afrontar con optimismo el cada día. Querido padre, tú has sido un padre ejemplar, un hombre de bien. Un iliturgitano que amabas a tu tierra y a sus gentes con un cariño singular. Fuiste un devoto incondicional de la Virgen de la Cabeza. Para ti, el Cerro del Cabezo era un lugar privilegiado de la geografía andaluza. Un lugar lleno de encantamiento y de un al-go muy especial. Allí acudías frecuentemente para contemplar la belleza transparente de una Virgen Morena. Podría decir tantas cosas, pero quiero acabar diciéndole a mi padre que todos sus hijos le queremos con todo el alma y que, desde su muerte, tenemos el corazón dolorido. Pero sabemos, querido padre, que estás feliz contemplando la hermosura de esa Virgen y de ese Señor Jesús que en la tierra tanto has amado.

rafael gutiérrez amaro




Carta publicada en el diario Jaén el 13 de diciembre de 2005

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202  Premio a las Hijas de la Caridad
   Las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, han sido galardonadas con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2005                                             
Las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl constituyen una institución religiosa y benéfica al servicio de lospobres y los abandonados de la sociedad. Fundada en París por San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac en 1633, desarrolló su labor solidaria en Francia y Polonia durante los siglos XVII y XVIII. Hacia 1790 llegó a España y en el siglo XIX se hizo presente en casi todos los países de Europa y América Latina, además de en países de América del Norte, Asia, África y Oceanía. Durante el siglo XX y hasta nuestros días ha continuado su expansión por todo el mundo. En la actualidad la congregación está presente en 93 países. El número de hermanas es de 23.045 distribuidas en 2.567 comunidades y 78 provincias canónicas.                                                                                    El espíritu de las Hijas de la Caridad se fundamenta en la práctica de las virtudes de humildad, sencillez y caridad, añadidas a las del respeto, compasión y cordialidad para servir a los pobres con verdadera devoción. Comprometen su vida en la atención a los olvidados, enfermos y marginados de todo el mundo.  La obra de las Hijas de la Caridad se extiende también al mundo desarrollado. Están al servicio de los más necesitados en hospitales, escuelas, casas de atención pastoral, hogares infantiles y de mujeres maltratadas, residencias de ancianos, albergues para mendigos, casas para mujeres convalecientes y sin recursos, pisos tutelados, talleres ocupacionales y centros de rehabilitación de toxicómanos. Organizan economatos para la distribución de alimentos y también atienden a personas mayores en su domicilio, a minusválidos físicos y psíquicos, a jóvenes sin apoyo social ni familiar, a presos en las cárceles y a inmigrantes para su integración. Desde hace 372 años son la esperanza de los barrios marginales y de los grupos de población más desfavorecidos e intentan dar solución a las necesidades más urgentes en cada lugar, llevando a cabo proyectos asistenciales, sanitarios y educativos de acción solidaria. Éste ha sido el último de los ocho Premios Príncipe de Asturias concedidos este año, en que cumplen su XXV edición.

Publicada en el diario Jaén el 1 de Octubre de 2005

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A la comunidad Salesiana


Desde linares .- Durante cuarenta y un años, los sacerdotes Salesianos han hecho una labor extraordinaria en la parroquia de San Agustín. En cierta manera, la parroquia de San Agustín queda huérfana después de tantos años de presencia salesiana. Han sido muchas las actividades que han llevado a cabo los salesianos durante estos 41 años. Ello se han volcado fundamentalmente en el trato de afecto y de cariño hacia la gente joven. Su colegio ha sido y es, pues de allí no se van, un centro educativo en el que nuestros jóvenes han recibido una educación humana y espiritual. Los jóvenes de Linares han sabido apreciar, desde siempre, la importancia que para ellos ha tenido el colegio y desde su fundación, han estado íntimamente unidos a los sacerdotes que con ellos han compartido tanto momentos de aprendizaje, tanto en el campo de la educación como en el campo de la espiritualidad. Los sacerdotes salesianos son muy queridos por los jóvenes de Linares.
San Juan Bosco con jóvenes de la calle y con obreros
Otro campo en el que ha destacado esta comunidad, ha sido la atención a los enfermos. Me viene el inolvidable recuerdo de don Leandro, un sacerdote entregado 100 por 100 a su sacerdocio. Un sacerdote que ahora en Córdoba sólo vive para el sacerdocio. Los enfermos para el además son un tesoro, un tesoro que hay que cuidar con esmero y cariño. Los Salesianos han fomentado también en Linares la devoción a María Auxiliadora. Cada veinticuatro de mes, se celebraba en la parroquia esta advocación mariana. Aquí, entre nosotros, queda aún ese grupo de personas que con gran entusiasmo siguen extendiendo la devoción a la Virgen y lo harán cada día 24 con cariño e ilusión. Se podría hablar tantas y tantas cosas de la labor extraordinaria que los Salesianos han hecho en Linares, horas y horas de trabajo, horas y horas de esfuerzo y de dedicación, pero no quiero acabar sin tener un recuerdo especial para don Jesús, en el confesionario él ha hecho una labor estupenda por la comunidad cristiana de Linares. Por otro lado, desde siempre, personas de todos los lugares de la ciudad han venido cada fin de semana a recibir el aliento de los Padres Salesianos a través del Sacramento de la Penitencia. Tenemos que pedir el Señor que envíe vocaciones a esta congregación que tanto bien hace  en todo el mundo. San Juan Bosco, usted, desde el Cielo, siga protegiendo a estos sacerdotes suyos y siga protegiendo a Linares. Ciudad que siempre le ha tenido un especial cariño.
Y para finalizar un abrazo de la ciudad de Linares para don Herme, don Enrique, don Rafael y don Juan Francisco, sacerdotes que junto a don Jesús han estado en la comunidad el último año.

Rafael Gutiérrez Amaro




Diario Jaén     14 de septiembre de 2005

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