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22   Un disparo nos  “habla”  de paz

La muerte de Isaac  Rabin, ha sido una ocasión propicia, para encontrarnos con la paz, como inevitable tema de portada. Un mal  indiscutible como es un asesinato, es de nuevo una ocasión para levantar nuestras voces en favor de un gran bien: La paz. Sin ella, todo acaba reducido a nada; el caos implacable, culmina con el ocaso fatal que todo lo destruye.
Este hecho delictivo, que por muchos motivos, ha conmocionado al mundo entero, ha puesto de nuevo sobre el escenario, en el que se desarrollan nuestras vidas, el delicado tema de la paz. Ansiamos la paz, y buscamos soluciones sólidas para tan noble y “bella” aspiraci6n; pero la paz, la auténtica paz, parte de1 caraz6n, y de allí se adentra en los entresijos de la familia, y se acaba viviendo en los hogares, y de ellos, como la savia buena, pasa a las ciudades, contagiando a la sociedad entera. ¡¡Vive La paz!! Y enseña a otros a vivirla, da ejemplo, y entre todos, seremos portadores de la paz verdadera, que será tan irresistiblemente eficaz, que invadirá con su poder, creador y creativo, toda la tierra.
En ocasiones, para construir la paz tan deseada, de poco sirven: los slogan, las pancartas, las banderas, las manifestaciones, etc....., de poco sirve todo, cuando el corazón está lleno: de odio, de deseos de venganza, de egoísmos, de infelicidades, de desamores; es difícil que con esas premisas se pueda conseguir el dulce fruto de una paz estable, y en muchas ocasiones esto sucede, pues los hombres queremos construir la paz: sobre desoladas ruinas, o sobre tierras movedizas, o sobre seres intolerantes; y esto no es posible, porque la paz la construyen los corazones pacíficos, deseosos de concordia, y amantes auténticos, no fraudulentos, de la libertad y de la verdad.
Que nuestro hombre Isaac Rabin, descanse en la paz de Dios, y que nosotros podamos vivir, el tan deseado descanso, en la tan ansiada paz, de un mundo, en muchas ocasiones tan terriblemente revuelto.


Publicada en EL CORREO                     12 de Noviembre de 1996 
Publicada en Diario IDEAL                    16 de Noviembre de 1996    
Publicada en LA VOZ DE ALMERIA   16 de Noviembre  de 1996     
Publicada en Diario EL MUNDO          17 de Noviembre de 1996   
Publicada en Diario EL PAÍS                           Noviembre de 1996


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El País


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51  Alarma, señor fiscal  
     Jesús Cardenal, un profesional honesto.

Son muchas las voces que se han oído sobre: la personalidad, la ideología y la actividad desarrollada en el ejercicio de su profesión del señor Jesús Cardenal, desde que fue nombrado fiscal general. Ahora, que -algo ya- se han acallado, sin entrar en muchos detalles, sí quiero hacer llegar mi felicitación a este hombre: honesto, intachable, gran profesional y defensor de todos aquellos valores que hacen del hombre un ser digno.
En este tiempo en que vivimos, vemos atónitos como “cunde” la alarma cuando un hombre que lleva el “estandarte” de la sensatez, “milita” activamente junto a la noble consigna de la honestidad, defiende a ultranza la autenticidad y busca en su vida el norte adecuado para exaltar la dignidad de la persona, es nombrado para cargo de tan alta responsabilidad.
Es sorprendente, pero es así, para algunos, parece, que estos puestos deben de ocuparlos los más degenerados; los hombres sin ideal y sin honra; aquellos que se abajan hasta las cloacas, buscando en lo inmundo su bandera y su estandarte; aquellos que ni creen en la familia, ni creen en la justicia, ni creen en el hombre; aquellos que se aprovechan de su situación privilegiada para escalar, para subir, pisoteando a quien sea, y manchando, dolorosamente, la imagen digna de la institución a la que pertenecen: Guardia Civil, Cruz Roja, Banco de España; aquellos que, eso sí, levantan la insignia de la modernidad y del progresismo, una modernidad y un progresismo ficticio, porque el progreso moderno no puede estar nunca reñido con la honestidad, ni con la dignidad soberana del ser humano. Quizás parezca exagerada la crítica, pero el actuar de algunos y el alarmismo, inmotivado, de otros, de esto -al menos- dan indicio.
Y para ti Jesús Cardenal gracias, tu ejemplo nos enaltece.

Publicado en LA VOZ DE ALMERIA        10  de  6  de   1997
Publicado en Diario JAÉN                     17 de  6 de   1997
Publicado en Diario  EL MUNDO           20  de  6  de  1997



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117                   Indignante  O  Reproche a Iberia

Cuando las resignada calma parece ya que ha llegado a Turquía después de tanta desolación, de tanta destrucción, de tanta pérdida humana. Quisiera hacer mención de un lamentable reproche: El reproche  de los bomberos de Huelva, que estuvieron  allí en la labor de desescombros; ellos se lamentaban de que la compañía Iberia les había cobrado doscientas cincuenta mil pesetas por el traslado de la unidad canina de rescate,  compuesta por cinco perros, porque los consideraron como perros domésticos y no de salvamento; además manifestaron otras quejas a la compañía, que no facilitó para nada el traslado del material que necesitaban.
Una ciudad se hunde  sin esperanza, es cruelmente sepultada por la naturaleza; unos hombres generosos, llenos de humanidad, viajan dejando: familia, comodidades y seguridad: la actividad humanitaria tiene evidentes riesgos; y por otro lado una compañía aérea: "Iberia" en este caso, que goza de millonarios beneficios, no asume su compromiso solidario con la sociedad y cobra por el  traslado de unos perros, que simplemente van a abrir una puerta a la esperanza, en un lugar inmerso implacablemente en la triste desolación de una muerte y una destrucción generalizada.
En muchas ocasiones el dinero, las fuentes de riqueza poderosas están alejadas de la solidaridad y sin embargo de personas con pocos medios surgen espontáneos valientes que dedican sus vidas a labores humanitarias.
La generosidad que unos hombres al servicio de la  desolación, de la destrucción, al servicio de la vida y por contraste el egoísmo de otros que todo lo ponen al servicio de su propia riqueza.
Lo inhumano asquea y lo solidario  dignifica la condición humana.
Ya Jesucristo hace veinte siglos dicto la sentencia: "Qué difícil es que un rico entre en el Reino de los Cielos".
La sentencia, por desgracia sigue viva.
Quizás en este planteamiento habrá que hacer algunas matizaciones, porque pudiera ser que todo fuera  un malentendido, pero aún en este caso el malentendido no deja de ser tremendamente insolidario

Publicado en Diario JAÉN           9 -  9 - 1999
Publicado en Diario El MUNDO      16 -  9 - 1999